Los técnicos de climatización explican por qué deberías dejar encendido el aire acondicionado durante la noche

Apagar el aire acondicionado antes de dormir puede parecer la opción más prudente para ahorrar, pero durante las noches de calor intenso no siempre es la mejor decisión. Los técnicos de climatización explican que mantener una temperatura estable puede resultar más eficiente y confortable que dejar que el dormitorio se recaliente y obligar después al equipo a trabajar al máximo.

El calor acumulado en paredes, techos y muebles continúa liberándose durante horas. Si el aparato se apaga por completo, la temperatura puede subir rápidamente, aumentar la humedad y provocar despertares frecuentes. Mantenerlo funcionando con una consigna moderada evita grandes oscilaciones y permite que el compresor trabaje de forma más suave, especialmente en equipos inverter.

La temperatura debe ser estable, no excesivamente baja

La recomendación no consiste en dormir con el aire a 18 o 20 grados. Los expertos ponen el confort de verano alrededor de los 24 a 26 grados, mientras la OMS aconseja proteger especialmente a mayores, niños y personas vulnerables durante las noches calurosas. Una temperatura moderada reduce el esfuerzo del equipo y evita enfriamientos incómodos.

EuropaPress 5373184 imagen recurso aire acondicionado
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También conviene activar el modo noche, sueño o silencioso. Estas funciones reducen progresivamente la potencia, limitan el ruido y pueden elevar ligeramente la temperatura durante la madrugada, cuando el cuerpo necesita menos refrigeración. Si el aparato dispone de temporizador, otra opción es programarlo durante las primeras horas y comprobar si el dormitorio mantiene después un ambiente soportable.

El chorro de aire nunca debe apuntar directamente a la cama

Los técnicos insisten en orientar las lamas hacia arriba o hacia una pared para distribuir el aire sin recibirlo directamente sobre la cara, el cuello o el pecho. Los filtros deben estar limpios y la habitación ventilada antes de cerrar ventanas, porque la mayoría de equipos domésticos recirculan el aire interior y no sustituyen la ventilación.

La realidad es que dejar el aire encendido toda la noche no siempre consume más que apagarlo y volverlo a conectar con la habitación recalentada. Todo depende del aislamiento, el aparato y la temperatura exterior. Ajustarlo entre 24 y 27 grados, usar el modo noche y evitar una diferencia extrema con el exterior permite dormir mejor sin disparar la factura. Cuando fuera refresca realmente, abrir las ventanas sigue siendo la alternativa más económica para enfriar la vivienda durante la noche.