En Países Bajos ya se están construyendo viviendas con un material poco habitual pero muy prometedor, como lo es el cáñamo. Estas casas forman parte de una nueva generación de arquitectura sostenible que busca reducir las emisiones contaminantes del sector de la construcción y, al mismo tiempo, crear edificios más eficientes desde el punto de vista energético.
La clave de estas viviendas está en el uso de un material llamado hempcrete, también conocido como hormigón de cáñamo. Este biocompuesto se fabrica mezclando cáñamo triturado con cal natural y agua, lo que da lugar a un material ligero, resistente y con excelentes propiedades aislantes.
El material que captura CO₂
Una de las características más sorprendentes del cáñamo es su capacidad para absorber dióxido de carbono durante su crecimiento. Cuando la planta se transforma en material de construcción, ese carbono queda almacenado en las paredes del edificio. Esto significa que muchas de estas viviendas son consideradas carbono negativo, ya que durante su ciclo de vida pueden capturar más CO₂ del que se emite durante su producción.

Además, el hempcrete regula la humedad y la temperatura interior de forma natural. Gracias a esta propiedad, las casas mantienen un clima más estable sin necesidad de consumir grandes cantidades de energía para calefacción o refrigeración. Otro aspecto importante es que este material puede sustituir a otros mucho más contaminantes, como el cemento o el acero, cuya producción genera enormes cantidades de emisiones.
Países Bajos impulsa la construcción con biomateriales
El auge de este tipo de viviendas no es casual. En varias ciudades neerlandesas se está apostando por nuevos modelos de construcción basados en materiales naturales. En Ámsterdam, por ejemplo, se ha impulsado un acuerdo para promover edificios construidos con biomateriales como madera, cáñamo o corcho. El objetivo es reducir el impacto ambiental de la construcción y avanzar hacia ciudades climáticamente neutras. Algunos estudios de arquitectura ya están desarrollando prototipos de viviendas prefabricadas hechas con madera y cáñamo. Estas casas pueden montarse rápidamente, son modulares y requieren menos recursos que las construcciones tradicionales.
La idea es que este tipo de arquitectura ayude a resolver varios retos al mismo tiempo como la necesidad de viviendas sostenibles, la reducción de emisiones y la búsqueda de materiales que respeten el medio ambiente. Así pues, en un sector responsable de una gran parte de las emisiones globales, soluciones como las casas de cáñamo están empezando a perfilarse como una de las grandes apuestas de la arquitectura del futuro.