El SEPE permite compatibilizar el cobro del paro con el trabajo como autónomo durante un máximo de nueve meses. Esta medida rompe con la idea clásica de que si trabajas no puedes cobrar la prestación, y se presenta como una herramienta útil para quienes quieren emprender sin perder una fuente de ingresos segura. Es completamente legal y tiene como objetivo facilitar el inicio de una actividad por cuenta propia con mayor seguridad económica.
La compatibilidad permite que una persona que está cobrando una prestación contributiva pueda darse de alta como autónomo y seguir recibiendo el paro hasta 270 días, lo que equivale a nueve meses. Durante este tiempo, el trabajador puede facturar con normalidad, pagar su cuota de autónomos y recibir la prestación íntegra. Es una fórmula pensada para fomentar el emprendimiento sin que el riesgo de quedarse sin ingresos frene la iniciativa.
Cómo funciona la compatibilidad del paro con autónomos
Para poder acogerse a esta medida, es necesario cumplir una serie de requisitos. El solicitante debe estar cobrando una prestación contributiva, darse de alta como autónomo, solicitar la compatibilidad en un plazo de 15 días desde el alta y no haber compatibilizado antes el paro con el trabajo por cuenta propia. Además, no se debe haber recibido el pago único o capitalización de la prestación en los últimos años. Cumplir estas condiciones permite a los trabajadores mantener su ingreso por desempleo mientras prueban su proyecto trabajando por cuenta propia.

La duración máxima de la compatibilidad es de 270 días o hasta que se agote la prestación. Durante ese período, el SEPE garantiza que el trabajador cobre el paro íntegro, mientras puede desarrollar su actividad de autónomo sin restricciones. Esta medida se convierte en un incentivo para quienes buscan dar el salto al emprendimiento sin comprometer la estabilidad económica durante los primeros meses, que suelen ser los más duros para cualquier negocio.
Qué sucede al finalizar los nueve meses
Al concluir el plazo, el trabajador tiene la opción de continuar como autónomo sin la ayuda del paro, o darse de baja en la actividad y reanudar la prestación que le quede, siempre que no hayan pasado más de 60 meses desde el inicio de la actividad. Esta flexibilidad permite ajustar la situación según la evolución del negocio y la necesidad de ingresos adicionales.
En definitiva, el SEPE ofrece una vía legal y segura para compatibilizar el paro con el trabajo como autónomo durante nueve meses. La medida fomenta el emprendimiento, protege la economía de los trabajadores y garantiza que los riesgos de iniciar un proyecto propio no supongan una pérdida tan importante a nivel de ingresos.