Cada vez más personas que alcanzan la edad de jubilación deciden seguir trabajando de forma parcial o mantener sus negocios activos. La normativa española contempla esta posibilidad a través de una fórmula conocida como jubilación activa, que permite compatibilizar el cobro de la pensión con una actividad económica por cuenta propia.
Según explica la Seguridad Social, un jubilado puede trabajar como autónomo y continuar cobrando toda su pensión si se cumplen determinadas condiciones. Esta opción está pensada especialmente para profesionales que desean seguir vinculados a su actividad sin renunciar a la pensión que se han ganado.
Qué es la jubilación activa
La jubilación activa es una modalidad regulada en la normativa del sistema público de pensiones que permite a los pensionistas seguir trabajando después de jubilarse. El objetivo es fomentar que las personas mayores que lo deseen continúen participando en la actividad económica sin verse perjudicadas por ello.

En este sistema, el pensionista puede desarrollar una actividad por cuenta propia y seguir cobrando su pensión. Sin embargo, el porcentaje de pensión que se percibe depende de cómo se ejerza esa actividad. Para poder cobrar el 100% de la pensión mientras trabaja como autónomo, el jubilado debe tener contratado al menos a un trabajador por cuenta ajena dentro de su negocio o actividad profesional.
Qué ocurre si no se contrata a ningún trabajador
Si el jubilado decide trabajar como autónomo sin contratar empleados, la normativa sigue permitiendo la compatibilidad con la pensión, pero con una limitación importante. En ese caso, el pensionista solo podrá cobrar el 50% de la pensión mientras mantenga su actividad profesional. Una vez que deje de trabajar definitivamente, volverá a percibir el 100% de la prestación.
Esta fórmula se creó para facilitar que pequeños empresarios o autónomos no tengan que cerrar su negocio de forma inmediata al jubilarse. También busca favorecer el relevo generacional y permitir que muchos profesionales continúen activos durante más tiempo. Así pues, la compatibilidad solo se aplica a pensiones contributivas de jubilación y exige que el pensionista cumpla con sus obligaciones fiscales y de cotización mientras mantenga la actividad económica. PEro al fin y al cabo es una medida ideal para aquellos que quieren reducir su carga de trabajo sin alejarse por completo del mundo laboral.