Cada vez son más los beneficiarios del paro que se están encontrando con una desagradable sorpresa, porque la Seguridad Social les suspende o retira la prestación tras detectar que han comenzado a estudiar un curso formativo sin haberlo comunicado previamente. Muchos afectados aseguran que desconocían esta obligación y que, en su intención, solo buscaban mejorar su formación para volver al mercado laboral cuanto antes. Sin embargo, la normativa es clara y el incumplimiento tiene consecuencias directas.
El problema no está en formarse, sino en no avisar al SEPE. La prestación por desempleo exige cumplir una serie de requisitos, entre ellos la disponibilidad inmediata para trabajar. Cuando una persona inicia determinados estudios sin comunicarlo, la Administración puede entender que ya no cumple esa disponibilidad, lo que abre la puerta a la suspensión del paro e incluso a la devolución de cantidades cobradas indebidamente.
Cursos que pueden provocar la retirada del paro
No todos los cursos generan problemas, pero sí aquellos que la Seguridad Social considera incompatibles con la prestación. Entre ellos se encuentran los cursos en el extranjero, las formaciones de larga duración o aquellas que implican un horario rígido que impide aceptar un empleo si surge una oferta. En estos casos, es obligatorio comunicar previamente la situación. El SEPE analiza si el curso interfiere con la búsqueda activa de empleo. Si entiende que el beneficiario no podría incorporarse de inmediato a un trabajo, puede acordar la suspensión temporal del paro mientras dure la formación.

Muchos afectados han sido sancionados tras cruces de datos o inspecciones, especialmente en cursos online internacionales o programas formativos largos. La Seguridad Social sostiene que el desconocimiento de la norma no exime del cumplimiento, y por eso actúa incluso cuando no hay mala fe.
Qué dice la normativa y qué deben hacer los desempleados
La ley establece que cualquier cambio que pueda afectar a la prestación debe ser comunicado. Esto incluye empezar a estudiar si el curso no está expresamente autorizado o no forma parte de los programas oficiales compatibles con el paro. Si no se informa, la consecuencia puede ser la pérdida temporal del derecho, e incluso sanciones económicas. Eso sí, existen cursos plenamente compatibles, como muchas formaciones subvencionadas o de corta duración, siempre que estén aprobadas por el SEPE o se comuniquen correctamente.
La conclusión es que formarse no es el problema. El riesgo está en hacerlo sin informar, porque la Seguridad Social está reforzando los controles y aplicando la norma con rigor. Y para muchos, el coste de ese descuido ha sido quedarse, de golpe, sin ingresos.