Santi Millán ha encontrado en Barcelona un refugio completamente distinto al ritmo de platós, rodajes y proyectos televisivos que marca buena parte de su vida profesional. El presentador vive junto a Rosa Olucha en un ático dúplex situado en Sant Martí, una vivienda luminosa y contemporánea en la que la terraza y las vistas sobre el skyline de la ciudad tienen un protagonismo especial.
La casa está pensada para hacer vida familiar y desconectar. Grandes ventanales conectan el interior con el exterior y permiten que la luz natural entre durante buena parte del día. Desde la terraza se distinguen edificios como la Torre Mapfre y el Hotel Arts, dos de las siluetas más reconocibles del frente marítimo barcelonés.
Una terraza que funciona como otra habitación
El exterior es probablemente uno de los espacios más especiales de la vivienda. Tiene suelo de madera, plantas, sofás, tumbonas y diferentes zonas para descansar. No funciona únicamente como lugar para tomar el sol: también permite comer, leer, practicar yoga o simplemente contemplar la ciudad desde arriba cuando cae la tarde.

Esa conexión con el exterior continúa dentro. El salón mantiene tonos claros y una distribución abierta, pero destaca especialmente por una gran librería realizada a medida que ocupa buena parte de una pared. Libros, fotografías y objetos personales evitan que el ático tenga el aspecto impersonal de una vivienda diseñada únicamente para impresionar.
Diseño moderno, pero sin convertir la casa en un escaparate
El dormitorio incorpora un vestidor integrado con armarios abiertos y un gran espejo, mientras que materiales como la madera y la piedra aparecen en distintos espacios. También hay cuadros, lámparas de inspiración retro y algunos detalles más atrevidos que rompen con la predominancia de los colores neutros. La ubicación también encaja con esa búsqueda de equilibrio. Sant Martí permite mantenerse dentro de Barcelona, cerca del mar y de las principales zonas de actividad, pero regresar a una vivienda elevada y abierta donde el ruido de la ciudad parece quedar varios pisos por debajo.
El verdadero lujo del ático de Santi Millán no está, por tanto, en una decoración ostentosa. Está en poder cerrar la puerta, abrir los ventanales y tener Barcelona delante sin necesidad de salir de casa. Un refugio urbano donde la terraza transforma el skyline en parte de la decoración cotidiana.