Rosa María, propietaria de seis pisos heredados: “Yo formo parte de la solución de la vivienda”

Rosa María García alquilaba sus seis pisos por entre 375 y 400 euros mensuales y defendía que con ellos daba alojamiento a otras tantas familias. Así lo explicó en laSexta Xplica, donde reivindicó su papel como propietaria: “Yo formo parte de la solución de la vivienda”. Su argumento se apoyaba en el uso residencial de los inmuebles y en las rentas que cobraba.

Las viviendas estaban en Pontons, a aproximadamente una hora de Barcelona, dentro de un edificio de 1940 heredado de la familia de su marido. Según relató, había ido reformándolo para conservarlo y mantenerlo en alquiler. Su experiencia partía, por tanto, de gestionar un patrimonio familiar que requería mantenimiento, con seis hogares dentro del mismo inmueble y una relación directa con lo que ocurría en él.

Seis alquileres de entre 375 y 400 euros

En este sentido, las cantidades permiten dimensionar los ingresos de los que hablaba. Si los seis pisos estuvieran alquilados y todos los pagos se atendieran, la suma mensual se situaría entre 2.250 y 2.400 euros, dependiendo de la renta de cada vivienda. Son cifras calculadas a partir de su testimonio, antes de descontar cualquier gasto asociado a la propiedad y a su conservación.

Lloguer
Lloguer

De esta manera, trasladadas a doce meses completos, esas mensualidades equivaldrían a entre 27.000 y 28.800 euros de ingresos brutos anuales. El cálculo supone ocupación y cobro durante todo el año. Para conocer el rendimiento real haría falta saber cuánto se destina a reparaciones, seguros, tributos y demás desembolsos. La diferencia entre cobrar alquileres y disponer de ese dinero íntegramente resulta relevante al poner las cifras sobre la mesa.

Los problemas que también relató como casera

Rosa María contó además que había tenido que iniciar un desahucio por impago. Esa experiencia acompañaba su defensa del alquiler: junto a los ingresos, situaba las dificultades que había encontrado con un inquilino. Su intervención recogía ambas caras de la gestión del edificio, desde mantener las viviendas disponibles hasta afrontar una situación en la que dejaba de percibir la mensualidad acordada.

Así pues, su reivindicación se centraba en una idea concreta: sus propiedades estaban dando alojamiento a seis familias. A partir de ahí, pedía que se valorara lo que hacía con ellas. El precio, el mantenimiento y la continuidad de los alquileres son elementos que permiten examinar esa afirmación, más allá del número de pisos que una persona tenga a su nombre.