Ronaldo Nazário se ha convertido en un hombre de negocios desde que decidió poner fin a su carrera profesional, hace ya más de una década. No se puede decir que le haya ido mal, aunque su faceta como propietario del Valladolid le ha traído más disgustos que alegrías, y ha sido duramente criticado por sus decisiones. En una charla con ‘Goal’, el que para muchos es el mejor delantero de todos los tiempos habló sobre sus distracciones, sus responsabilidades y sus obligaciones en este momento de su vida.
“Antes de comprar el Valladolid, estuve buscando opciones en Europa y de hecho viví en Londres durante tres años, donde analicé muchas oportunidades. Creo que fue un error no haberlo hecho, pero ahora es demasiado caro. Estuve muy cerca de comprar el Brentford hace cinco o seis años. Estuve a punto de cerrar el trato. Les va muy bien... pero ahora tengo dos clubes, dos problemas, ¡y no tengo paz los fines de semana!”, explicó el ganador de dos Balones de Oro, en 1997 y 2002.
Aparte del equipo de Pucela, también es accionista mayoritario del Cruzeiro, el equipo que le vio crecer, y desde el cual dio el salto a Europa siendo todavía un adolescente, firmando por el PSV Eindhoven. Y es inversor de un equipo de la NASL, además de haber protagonizado varios documentales para repasar su increíble carrera futbolística, que le llevó a defender los colores de entidades como el Barça, el Real Madrid, el Corinthians, el Inter de Milán o el AC Milan.
Y, lógicamente, también habla de sus lesiones de rodilla, que le mantuvieron mucho tiempo de baja y le privaron de poder recuperar su mejor versión. Asimismo, tampoco se olvidó de mencionar los problemas de tiroides, que le hicieron estar fuera de forma en más de una ocasión. “Desgraciadamente, las lesiones tuvieron un protagonismo importante en mi carrera, pero diría que también por ellas he sido mejor persona y mejor jugador”, afirmó Ronaldo.
"Es difícil cuando la cabeza piensa que puedes eludir a un zaguero y tu cuerpo no lo consigue. Todos saben mi histórico de lesiones: de una pierna para otra, de un músculo para otro... Y esos dolores me hicieron anticipar el final de mi carrera. Quise explicar eso en el último día de mi carrera. Cuando estaba en el Milan, descubrí que sufría de hipotiroidismo, un problema que desacelera el metabolismo, y supe que para controlarlo tenía que tomar unas hormonas que son prohibidas en el fútbol. Muchos deben estar arrepentidos ahora de haberse burlado tanto de mi peso, pero no guardo rencor a nadie”, sentenció R9.