En la era digital, los dispositivos tecnológicos y las redes sociales han transformado la vida de niños y adolescentes de forma profunda. Según la psicóloga Rocío Ramos, este cambio tiene efectos negativos en la salud mental de los menores, y propone una solución simple, pero poderosa: las sobremesas en familia como espacio de diálogo, regulación emocional y conexión humana. Aunque no es posible reproducir literalmente el contenido del vídeo enlazado, el mensaje de Ramos encaja con investigaciones y prácticas psicológicas que resaltan la importancia de las interacciones familiares frente al uso excesivo de redes.
El boom tecnológico y su impacto en la infancia
En las últimas dos décadas, la disponibilidad de smartphones, tablets, consolas y ordenadores conectados a internet ha crecido de manera exponencial. Las redes sociales —como TikTok, Instagram, Snapchat o YouTube— forman parte del día a día de muchos niños, incluso desde edades muy tempranas. Según diferentes estudios, un porcentaje cada vez mayor de menores de 10 años utilizan dispositivos digitales diariamente, y la mayoría de adolescentes pasa varias horas al día en redes sociales.
Este fenómeno tecnológico ha traído ventajas evidentes: acceso a información, posibilidades educativas, entretenimiento y formas creativas de expresión. Sin embargo, también conlleva riesgos psicológicos importantes, especialmente si el uso no está supervisado o se utiliza como sustituto de interacciones reales.

Consecuencias del uso excesivo de redes sociales
Numerosas investigaciones han identificado efectos negativos asociados al uso intensivo de redes sociales y dispositivos digitales en menores:
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Ansiedad y depresión: La comparación social constante puede influir en la autoestima y el estado de ánimo.
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Alteración del sueño: La exposición a pantallas antes de dormir afecta los ritmos circadianos.
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Dificultades de atención: El uso continuo de estímulos rápidos puede reducir la capacidad de concentración sostenida.
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Aislamiento social: A pesar de “conectarse” digitalmente, muchos niños experimentan soledad o dificultades en la comunicación cara a cara.
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Exposición a contenidos inadecuados: Riesgos de acoso, información no regulada o contenido que no es apto para su edad.
Estas consecuencias no se presentan de la misma manera en todos los casos, pero la evidencia advierte que cuanto mayor es el tiempo en redes sin supervisión adulta, mayor es el impacto negativo sobre el bienestar emocional del niño.
¿Por qué las sobremesas ayudan?
Rocío Ramos considera que las sobremesas —el tiempo tras la comida en el que la familia conversa sin prisas ni dispositivos— son una herramienta psicológica valiosa. Este espacio ofrece varios beneficios concretos:
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Fortalece la comunicación familiar: Los niños tienen la oportunidad de expresar emociones, dudas y experiencias del día.
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Desarrolla habilidades sociales reales: Compartir y conversar cara a cara potencia la empatía, la escucha activa y la regulación emocional.
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Genera un ambiente seguro para resolver conflictos: Las sobremesas permiten atender inquietudes antes de que se conviertan en problemas más graves.
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Reduce el tiempo frente a pantallas: Un momento familiar sin tecnología disminuye automáticamente horas de exposición a redes.
Para Ramos, este hábito no sustituye la educación digital responsable, pero sí actúa como un contrapeso emocional a los efectos potencialmente perjudiciales de las redes sociales. En la sobremesa, los niños no solo aprenden a hablar, sino a sentir, escucharse y conectar, habilidades que las pantallas no pueden reemplazar.
@ramospaul.psicolo #atencion y #concentración son capacidades q el estamos dañando con el #ritmo de #vida q llevamos. Te propongo recuperar ydisfrutar de acciones sencillas q las recuperan #supernanny
♬ Berghain - ROSALÍA & Björk & Yves Tumor
En definitiva, mientras las tecnologías seguirán siendo parte de la vida cotidiana, las sobremesas pueden ser una herramienta clave para cultivar la salud mental de los menores, ofreciendo un espacio seguro y nutritivo donde el vínculo familiar y la comunicación genuina protegen frente a los desafíos del mundo digital.