Montserrat es de esos lugares que siempre funcionan. Tanto si vas a menudo como si es una escapada puntual, el paisaje no falla nunca. Y si hay una excursión que resume muy bien lo mejor del macizo en poco tiempo, es la ruta hasta la Roca Foradada desde el Coll de Can Maçana. 

Es una caminata ideal para hacer en una mañana, sin necesidad de pasar allí todo el día, y con un final que sorprende de verdad: una roca enorme con un agujero natural impresionante, como una ventana abierta en medio de Montserrat.

Punto de salida: Coll de Can Maçana

La ruta comienza en el Coll de Can Maçana, donde hay aparcamiento y un punto de información. Hay que tener en cuenta que los fines de semana y festivos el parking es de pago (unos 6 euros), así que conviene llegar pronto si no quieres encontrarlo lleno. Lo mejor es que desde el primer momento ya estás caminando, sin aproximaciones largas: en pocos minutos entras directamente al ambiente de montaña. El camino sigue el GR-172 por una pista ancha y cómoda, y muy pronto aparece uno de los primeros regalos de la ruta: el Mirador del Coll de Can Maçana.

Es un balcón natural espectacular, sobre todo en días claros, con vistas abiertas y esa sensación de que Montserrat te envuelve desde el principio. A partir de aquí, el recorrido continúa entre pistas y senderos suaves, con un ambiente muy típico del macizo. Si quieres, puedes hacer un pequeño desvío corto hasta las ruinas de la ermita de Sant Pau Vell, un rincón tranquilo con un mirador y un punto histórico interesante. No es obligatorio, pero suma encanto a la excursión y te da un momento de pausa antes de encarar la parte final.

La Roca Foradada ya se deja ver

El camino principal sigue avanzando y, a medida que ganas perspectiva, ya comienzan a aparecer al frente las formas más conocidas: la Cadireta y, sobre todo, la Roca Foradada, que ya se distingue a la distancia. En este momento podrás comprobar cómo todo el esfuerzo que habéis realizado tiene su recompensa

El tramo final es el más exigente. La subida hasta la roca es corta pero con fuerte pendiente, y en algún punto quizás haya que ayudarse con las manos. Hay incluso una cuerda que puede dar apoyo, aunque no es imprescindible. Es el típico tramo de Montserrat que te hace estar atento, pero dura poco y hace que la llegada tenga aún más recompensa. 

Justo después aparece la gran protagonista, la Roca Foradada. Es uno de esos puntos donde todo el mundo se detiene, hace fotos y se queda un rato simplemente mirando el paisaje a través de esta "ventana" de piedra que resulta impresionante una vez la ves con tus propios ojos.

Regreso y recomendaciones

La vuelta se hace por el mismo camino, con cuidado sobre todo en la bajada del tramo recto, especialmente si el suelo está húmedo. Por eso es muy recomendable llevar buen calzado de montaña, porque es el detalle que marca la diferencia.