Ricky Rubio es uno de los deportistas que más se ha atrevido a dar voz a las enfermedades mentales. Él mismo nunca ha tenido ningún problema a la hora de afirmar que ha pasado por momentos muy complicados en su vida, y que, durante sus mejores años como profesional, nunca acabó de ser feliz. La constante presión mediática, la autoexigencia y las críticas que recibió en algún momento le afectaban en exceso, y le llevaron a caer en una depresión.
Y esto también se acentuó por culpa de la grave enfermedad que pasó su madre, que acabó falleciendo unos años más tarde. Y tampoco ayudó para el jugador de baloncesto el hecho de residir tan lejos de su casa, ya que pasó mucho tiempo en Estados Unidos, donde compitió en la NBA entre 2011, cuando fue drafteado por los Minnesota Timberwolves, hasta 2023, cuando abandonó los Cleveland Cavaliers, después de haber pasado también por los Utah Jazz y los Phoenix Suns.
El actual jugador del Club Joventut Badalona, equipo donde creció y debutó en la ACB cuando tan solo tenía 14 años, ha repasado alguno de los momentos más delicados de su vida, en una entrevista que concedió hace unos meses. Y motivó a todos los deportistas de élite a compartir sus preocupaciones sin ningún tipo de miedo, ya que afirma que a él le ayudó mucho a superar sus problemas, y que los mensajes de la gente fueron una de sus fuentes de energía.
“Para mí, mi madre era la persona más importante del mundo. Yo en ese momento vivía en Estados Unidos, y me pregunté, ‘¿qué hago yo aquí?’. Creo que mi madre me esperó a que acabara la temporada en la NBA y volviera aquí, porque a las cuatro o cinco semanas nos dejó para siempre”, recuerda Ricky. Una etapa muy complicada de su vida que, curiosamente, coincidió con uno de sus momentos más álgidos en su carrera profesional.
Porque venía de firmar una de sus mejores temporadas con los ‘Wolves’, a pesar del dolor que cargaba en su interior. Lamentablemente, no fue el único episodio negativo que Rubio vivió en su carrera, ya que, a pesar de ser elegido como MVP en el Mundial que la selección española conquistó en 2019, también explicó que en ese momento vivía una profunda depresión por la sensación de nunca estar a la altura.
Ahora, con 35 años, el de Masnou parece haber encontrado de nuevo la tranquilidad y la paz mental que echaba tanto de menos. Sin duda, estar de nuevo en casa, cerac de su familia y de sus amigos, le ha ayudado enormemente.