El testimonio de un repartidor vuelve a poner el foco en una realidad que lleva años enquistada en el sector logístico. “Cobramos lo mismo que hace 20 años y trabajamos el doble”, resume con contundencia, describiendo una situación que afecta a miles de trabajadores en toda España.
Lejos de mejorar con el tiempo, muchos profesionales denuncian que sus condiciones han empeorado. El auge del comercio electrónico ha disparado la demanda de envíos, pero ese crecimiento no se ha traducido en mejores salarios ni en una reducción de la carga laboral. Al contrario, la presión por entregar más paquetes en menos tiempo es cada vez mayor.
Más trabajo a cambio del mismo sueldo
El principal problema que señalan es el estancamiento salarial. Mientras el coste de la vida ha subido de forma sostenida, muchos repartidores aseguran que sus ingresos apenas han variado en décadas. Esta falta de actualización salarial contrasta con el incremento constante de las exigencias.
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La jornada laboral también se ha intensificado. Rutas más largas, más entregas por día y menos margen para pausas forman parte de la rutina. “Antes hacíamos menos paradas y teníamos tiempo para organizar el trabajo; ahora todo va a contrarreloj”, explican desde el sector. A esto se suma la precariedad en algunos modelos de contratación, especialmente en empresas que operan con autónomos o subcontratas, donde las condiciones pueden ser aún más inestables.
Un sector bajo presión constante
El crecimiento del comercio online ha sido un arma de doble filo. Por un lado, ha generado empleo; por otro, ha elevado la exigencia hasta niveles difíciles de sostener. Los repartidores se convierten en la última pieza de una cadena que exige rapidez, eficiencia y disponibilidad casi total. Además, la presión no solo viene de las empresas, sino también de los propios clientes, cada vez más acostumbrados a entregas rápidas y sin margen de error. Esto genera un entorno de trabajo donde cualquier retraso puede convertirse en un problema.
En este contexto, los trabajadores reclaman una revisión profunda de sus condiciones como salarios actualizados, cargas de trabajo más equilibradas y mayor estabilidad laboral. Así pues, el mensaje que lanzan es claro: el sector ha crecido, pero no para todos por igual. Mientras las cifras del negocio aumentan, muchos repartidores sienten que su situación se ha quedado anclada en el pasado.