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Las polillas pueden convertirse en un problema habitual cuando llega el momento de hacer el cambio de armario, especialmente si se guardan prendas de tejidos naturales. Ante este inconveniente, en el libro Contigo en cada cambio, de Begoña Pérez, conocida como Bego, la Ordenatriz, propone un remedio casero sencillo y económico. Si eres de los que tienen pánico a este insecto o simplemente quieres evitar que te inunden el armario, apunta bien la solución definitiva.

Qué hacer para evitar tener polillas en la ropa

Según explica la Ordenatriz en su libro, las polillas tienen especial predilección por los tejidos naturales, como la lana o las plumas. Por eso, las prendas confeccionadas con estos materiales requieren una atención especial cuando se guardan durante una temporada. En cambio, el algodón no suele ser uno de los materiales que las polillas se comen habitualmente.

Imagen de archivo de una polilla

Este último dato también puede ayudar a interpretar los agujeros que aparecen a veces en la ropa. Si una prenda de algodón presenta desperfectos, no necesariamente son causados por las polillas. El libro señala que estos agujeros también pueden estar relacionados con la mala calidad del tejido o con el frotamiento con elementos de la misma prenda, como hebillas o botones.

Para prevenir la aparición de polillas, Bego recomienda, en primer lugar, limpiar el armario. Una vez hecho esto, se puede poner laurel fresco en las prendas más susceptibles de ser atacadas y también en diferentes zonas del armario. Se trata de un método doméstico que no requiere productos específicos y que puede incorporarse fácilmente a las tareas habituales de organización de la ropa.

Desde edredones, hasta abrigos y otras prendas de ropa susceptibles de esconder polillas

En el caso de una manta o de un edredón, el libro indica que basta con colocar cuatro o cinco hojas de laurel. También se puede utilizar esta planta en un abrigo: una opción es poner una hoja en cada uno de los bolsillos. La propuesta busca aprovechar el laurel como elemento protector mientras las prendas permanecen guardadas.

Imagen del libro / Foto: ChatGPT

Otro aspecto importante es la renovación del remedio. Las hojas de laurel frescas se van secando con el paso del tiempo y, según la obra, dejan de ser efectivas. Por este motivo, se recomienda sustituirlas aproximadamente cada tres meses.

Así, una tarea tan sencilla como limpiar el armario y colocar hojas de laurel puede formar parte de la preparación de la ropa de temporada. Una alternativa doméstica, fácil de aplicar y especialmente pensada para proteger las prendas de lana, plumas y otros tejidos naturales más susceptibles a las polillas.