Quim Masferrer mantiene una relación muy estrecha con el pueblo y con la naturaleza, pero durante su infancia esa conexión no siempre fue tan agradable. El presentador ha explicado que su padre, payés de profesión, lo obligaba a trabajar en el campo cuando era pequeño, una rutina que entonces detestaba. Con los años, sin embargo, su percepción ha cambiado por completo.
Ahora Masferrer busca precisamente aquello de lo que antes quería escapar. Siempre que puede vuelve al pueblo, hace senderismo, desconecta y aprovecha para pasar tiempo con sus padres. Esa vuelta frecuente tiene también un componente emocional, ya que ellos se hacen mayores y él reconoce que siente cada vez más la necesidad de estar cerca.
De odiar el campo a pedirle a su padre si necesita ayuda
Cuando era niño, trabajar en el campo significaba esfuerzo, obligación y renunciar a otras cosas que prefería hacer. Su padre lo llevaba a echar una mano y Masferrer recuerda aquella experiencia sin demasiada nostalgia. En aquel momento no entendía por qué debía participar en unas tareas que le resultaban pesadas.

La paradoja es que, ahora, es él mismo quien llama a su padre para preguntarle si necesita ayuda. Lo que antes vivía como una imposición se ha convertido en una manera de compartir tiempo y mantener una conexión con sus raíces. El campo ya no representa una obligación, sino un espacio de calma.
Volver al pueblo también significa volver a la familia
Masferrer ha explicado que la naturaleza se ha convertido en uno de sus principales puntos de fuga. Durante la semana vive rodeado de trabajo, televisión y desplazamientos, mientras que el pueblo le permite recuperar un ritmo completamente distinto. Sus padres ya están jubilados y el restaurante familiar ha quedado en manos de su hermana, pero la familia sigue siendo uno de los grandes motivos para volver. Masferrer sabe que el paso del tiempo modifica prioridades y que estar presente cobra cada vez más valor.
Ese cambio de mirada resume bien cómo evolucionan algunos recuerdos de infancia. Lo que entonces parecía una carga puede acabar convirtiéndose en parte importante de la identidad adulta. Quim Masferrer pasó años odiando que su padre lo llevara a trabajar al campo. Hoy, en cambio, es él quien busca cualquier excusa para volver, caminar por la naturaleza y preguntarle si todavía queda alguna tarea pendiente que puedan hacer juntos.