Quim Masferrer ha encontrado historias por toda Catalunya con El foraster, pero Arbúcies forma parte de su vida desde mucho antes de llevar un micrófono por las calles. Allí fue a la escuela, empezó a jugar al fútbol y subió al escenario para representar Els Pastorets. Aunque nació en Sant Feliu de Buixalleu, el municipio vecino concentraba buena parte de sus actividades y de sus relaciones durante la infancia.
El presentador explicó ese vínculo en una entrevista con la revista Ateneus: “Tengo casa en Arbúcies porque es como mi pueblo”. Una frase que sitúa su relación con la localidad en un terreno muy cotidiano. Arbúcies es el lugar donde creció haciendo las cosas que hacen los niños: estudiar, jugar y descubrir aficiones que, en su caso, acabarían convirtiéndose en una profesión.
El pueblo donde empezó a hacer teatro
En este sentido, Masferrer recordaba que en su entorno de Sant Feliu había pocos niños: estaban él y su hermana, y la vida infantil la hacían en Arbúcies. Allí encontró compañeros, actividades y sus primeras experiencias teatrales en el Teatre Centre. Aquellos Pastorets forman parte del recorrido que lo llevó después a crear compañías y a ganarse la vida haciendo reír a otros.

De esta manera, su arraigo se explica a través de espacios y recuerdos concretos. La escuela, el fútbol y el teatro dibujan una relación que va más allá de una visita ocasional. También ayudan a entender por qué una localidad puede sentirse propia aunque el lugar de nacimiento sea otro. Para Masferrer, Arbúcies reúne una parte importante de esa primera vida compartida con otras personas.
Una localidad entre el Montseny y las Guilleries
Arbúcies también tiene un entorno que invita a pasar tiempo fuera de casa. Situada entre el Montseny y las Guilleries, conserva un paseo junto a la riera que permite acercarse al paisaje sin alejarse del núcleo urbano. El recorrido parte del Museu Etnològic del Montseny y avanza bajo los árboles de ribera, con conexiones hacia otros itinerarios, entre ellos el dedicado a Santiago Rusiñol.
Así pues, quien llega por primera vez puede encontrar un pueblo para caminar y descubrir su entorno. Para Masferrer, a ese paisaje se añaden los recuerdos de la escuela y de los primeros escenarios. Esa combinación explica su vínculo con Arbúcies: un lugar asociado a su infancia, donde ha mantenido una casa y al que pertenece una parte de su historia.