Quim Masferrer ha cambiado radicalmente su manera de entender el tiempo. Durante años estuvo obsesionado con trabajar, crecer profesionalmente y alcanzar nuevos objetivos, pero ahora reconoce que muchas de aquellas prioridades han perdido importancia. Lo explicó en una entrevista en El matí de Catalunya Ràdio, donde dejó una reflexión muy personal: “Lo que antes era perder el tiempo ahora es ganarlo”.
El actor y presentador hablaba precisamente de Temps, la obra que ha recuperado 15 años después y en la que plantea qué haría una persona si supiera que solo le quedan 90 minutos de vida. Revisar aquel texto le obligó también a revisar su propia forma de vivir y a preguntarse qué cosas merecen realmente ocupar su tiempo.
Antes pensaba casi únicamente en trabajar
Masferrer recordó que hace 25 años buena parte de su energía estaba puesta en la carrera profesional. Quería hacer más proyectos, conseguir reconocimiento y avanzar constantemente. Incluso mencionó aquella mentalidad de perseguir premios como un Ondas o preguntarse continuamente cuál podía ser el siguiente paso.

Ahora, en cambio, disfruta de cosas que antes habría considerado improductivas. Puso un ejemplo muy gráfico durante la conversación: pasar una mañana mirando el mar. Hace años habría sentido que estaba desperdiciando horas; hoy considera exactamente lo contrario. Para él, detenerse, contemplar o simplemente “badar” también puede ser aprovechar la vida.
Aprender a decir que no también es ganar tiempo
La edad le ha hecho entender que el tiempo es, probablemente, el recurso más limitado que tiene. Por eso asegura que intenta escoger mejor los proyectos profesionales y también las decisiones personales. Ya no quiere decir que sí cuando en realidad desea decir que no, ni organizar su vida únicamente alrededor de lo que puede resultar más rentable o exitoso.
Ese cambio explica también por qué decidió volver a representar Temps. Masferrer reconoció que llegó un momento en que dejó de preguntarse si comercialmente era la decisión correcta. Simplemente quería hacerlo y sentía que ahora entendía mucho mejor el mensaje de la obra.
Su nueva filosofía es sencilla: aprovechar el tiempo no significa llenarlo constantemente de obligaciones. También puede significar caminar, mirar el mar, estar con la familia o no hacer absolutamente nada durante un rato. Después de décadas corriendo detrás de proyectos, Quim Masferrer ha llegado a una conclusión diferente: a veces, aquello que parece perder el tiempo es precisamente la mejor manera de recuperarlo.