Quim Masferrer: “En casa teníamos un negocio familiar y me costaba mucho decirles que no quería continuarlo"

Quim Masferrer creció con un camino bastante definido delante de él. Su familia llevaba generaciones dedicada a la restauración y lo lógico, especialmente siendo el hijo que debía continuar la tradición, era que algún día se pusiera al frente del negocio. El problema es que él tenía otro sueño. “En casa teníamos un negocio familiar y me costaba mucho decirles que yo no quería continuarlo”, ha recordado al explicar por qué tardó tanto en admitir que quería dedicarse al teatro.

La presión no venía únicamente de sus padres, sino también del peso de la historia familiar. El restaurante Masferrer ha pasado por varias generaciones y actualmente lo llevan su hermana Francina y su cuñado Guifré. Masferrer sabía que romper aquella continuidad podía resultar difícil de entender en casa, así que durante años fue aplazando la conversación.

Estudió Turismo para ganar tiempo

Cuando terminó el COU, Masferrer ya sentía una fuerte atracción por el teatro. De adolescente había escrito obras, formado una compañía y empezado a intuir que quería dedicar su vida a aquello. Sin embargo, desconocía incluso que existieran estudios específicos de teatro o comunicación audiovisual.

Quim Masferrer, TV3
Quim Masferrer, TV3

Por eso eligió Turismo. Él mismo ha explicado que aquella carrera tenía también una función muy concreta: ganar tiempo. Era una formación relacionada con el negocio familiar y le permitía retrasar tres años una conversación que le daba auténtico miedo. Finalmente, después de terminar la carrera, reunió a su familia y les anunció que no quería continuar el restaurante.

Su padre fue quien peor entendió la decisión

Masferrer ha reconocido que su padre fue quien tuvo más dificultades para aceptar el cambio. No solo se rompía una tradición familiar de generaciones, sino que su hijo quería entrar en un mundo tan incierto como el teatro sin tener todavía una carrera consolidada. Su madre, en cambio, intentó rebajar la tensión.

Con los años, la historia terminó girando completamente. Masferrer asegura que su padre se convirtió en uno de sus mayores seguidores y que hoy no se pierde prácticamente nada de lo que hace. El presentador mira ahora aquella decisión como una de las más importantes de su vida. Podía haber seguido un camino seguro, pero prefirió asumir la incertidumbre de dedicarse a aquello que realmente le gustaba. Y una conversación que evitó durante años terminó siendo precisamente la que le permitió construir toda su carrera.