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Dormir junto a alguien que ronca puede convertir la noche en una sucesión de interrupciones. Roser Gort, psicóloga especializada en sueño de la Clínica del Sueño Estivill, explicó en elDiario.es que el ruido puede provocar numerosos microdespertares en quien comparte la cama. Su comparación resume esa fragmentación: "Es como si pasara toda la noche haciendo breves siestas". El problema está en conseguir un descanso continuado, aunque se hayan pasado muchas horas acostado.

La especialista también señaló una consecuencia para la convivencia. Quien se despierta repetidamente acumula cansancio y puede terminar sintiendo resentimiento hacia su pareja. Mientras tanto, la persona que ronca puede sentirse culpable por algo que sucede cuando está dormida. Según Gort, esa combinación desgasta la relación, especialmente cuando ambos mantienen la situación durante años porque interpretan que cambiar de cama o habitación significaría que han dejado de quererse.

El ruido puede acabar convirtiéndose en un conflicto personal

En su explicación, la psicóloga describió cómo el ronquido termina asociándose a quien lo produce. La molestia deja de percibirse únicamente como un sonido y pasa a vivirse como una interrupción causada por la pareja. Ese desplazamiento ayuda a entender que las discusiones continúen por la mañana. La noche acaba, pero el cansancio permanece y puede condicionar la manera de responder, conversar o afrontar las obligaciones del día siguiente.

dormir calor

Dormir en habitaciones separadas puede ser una opción para proteger el descanso cuando compartir dormitorio lo dificulta. Para solventar el problema, hay soluciones como los tapones o modificar la distribución del dormitorio. Estas alternativas pueden reducir las molestias del acompañante, pero no sustituyen la valoración de la causa cuando el ronquido es persistente o presenta señales preocupantes.

Las pausas al respirar requieren atención médica

No todas las personas que roncan tienen apnea del sueño, pero los ronquidos fuertes pueden ser una señal de este trastorno. En la apnea obstructiva, las vías respiratorias se estrechan o bloquean durante el descanso. La pareja puede observar silencios mientras se interrumpe la respiración, seguidos de resoplidos o jadeos. A menudo, quien duerme no es consciente de lo que sucede y lo conoce porque alguien se lo cuenta.

Cuando aparecen esas pausas, dificultad para respirar o somnolencia durante el día, conviene consultar con un profesional sanitario. De hecho, en ciertos casos, puede ser necesario un estudio del sueño para establecer el diagnóstico. Explicar qué escucha y observa la pareja aporta información útil: permite abordar tanto las interrupciones de quien acompaña como un posible problema de salud de la persona que ronca.