Una psicóloga, sobre Lamine Yamal y sus padres: “Deben ser padres, antes que representantes o admiradores”

Cuando Lamine Yamal cruza la puerta de casa, debería poder dejar fuera el fútbol. Allí no tendría que ser la estrella del FC Barcelona o la imagen que buscan las marcas. Debería ser simplemente Lamine. La psicóloga Leticia Martín Enjuto cree que sus padres deben actuar primero como padres, no como representantes ni admiradores.

La fama llegó muy deprisa. Los goles y las actuaciones con el Barça y la selección española pusieron al joven bajo una lupa permanente. Esa atención también alcanzó a Mounir Nasraoui y Sheila Ebana. La vida de la familia cambió con los viajes, las cámaras, los comentarios y la pérdida de intimidad.

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EuropaPress Lamine Yamal

La fama puede ser peligrosa para un joven de 19 años

Martín Enjuto explica a Lecturas que adaptarse a semejante situación no resulta fácil. El calendario deja poco espacio para la normalidad. Las conversaciones pueden acabar girando alrededor de partidos, contratos, entrevistas o compromisos. Lamine necesita momentos en los que alguien le pregunte cómo está y no cómo ha jugado.

Sus padres pueden sentirse felices y preocupados a la vez. Mounir y Sheila pueden disfrutar de cada triunfo mientras temen el precio emocional de tanta exposición. Pueden desconfiar de quienes se acercan por interés. Cuando un hijo alcanza la fama tan joven, el orgullo no hace desaparecer los miedos.

“Padres antes que damiradores”

La experta considera necesario conservar los papeles dentro de casa. Un padre debe saber poner límites, escuchar y decir que no cuando sea necesario. Debe permitir que su hijo se equivoque. Proteger a Lamine no significa decidirlo todo por él, sino acompañarlo mientras aprende a escoger su propio camino. “Cuando el éxito llega tan pronto, los padres deben enfrentarse a uno de los mayores retos educativos: seguir siendo padres antes que representantes o admiradores”, apunta.

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Lamine Yamal y su madre, Sheila Ebana

La exposición de Sheila tampoco tiene por qué convertirse en un problema. La madre puede aprovechar la visibilidad para impulsar proyectos o compartir aspectos de su vida. Sin embargo, necesita hacerlo desde una identidad propia. Su felicidad y su autoestima no deberían depender de los éxitos deportivos de su hijo.

Mounir puede relacionarse con los medios de otra manera. Cada persona gestiona la atención como puede. Una puede sentirse cómoda ante una cámara. Otra prefiere mantenerse en segundo plano. Las dos opciones son válidas si ayudan a proteger el bienestar y las relaciones familiares. Cada casa es un mundo.

El reto llegará con la independencia. Lamine crecerá, tomará decisiones y cometerá errores. Sus padres tendrán que permanecer cerca sin vigilar cada movimiento. La psicóloga recuerda que madurar no significa alejarse de las personas importantes. La verdadera autonomía consiste en elegir cómo mantener esos vínculos.