Mucho antes de que existieran las calderas modernas o los sistemas de calefacción actuales, en China ya se utilizaba un método sorprendentemente eficiente para calentar las viviendas. Se trata del Dihuang, un sistema tradicional que muchos expertos consideran el precursor histórico del suelo radiante moderno. Este método se desarrolló hace siglos en regiones frías del norte del país y permitía mantener las casas cálidas durante horas utilizando una sola fuente de calor.

El sistema se utilizaba especialmente en las viviendas conocidas como Yaodong, casas excavadas en la tierra que eran comunes en el norte y oeste de China. Estas construcciones aprovechaban la masa térmica del terreno para mantener una temperatura interior estable durante todo el año.

Un sistema de calefacción bajo el suelo

El funcionamiento del Dihuang es relativamente sencillo pero muy ingenioso. En lugar de calentar el aire de la casa, como hacen muchos sistemas actuales, el calor se genera bajo el propio suelo de la vivienda. El humo procedente de un pequeño fuego o cocina circula por conductos que pasan por debajo del pavimento de la estancia principal. A medida que el humo avanza por esos canales, transmite calor a los materiales del suelo, normalmente tierra compactada o ladrillo.

China
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Ese calor queda almacenado en el pavimento y se libera lentamente durante horas, calentando toda la estancia de forma uniforme. Este principio es el mismo que utilizan los sistemas de suelo radiante actuales, que distribuyen el calor desde el suelo hacia arriba.

Una calefacción sorprendentemente eficiente

Una de las grandes ventajas del Dihuang es su eficiencia energética. Gracias a la inercia térmica de los materiales, una sola combustión por la mañana podía mantener la casa caliente durante gran parte del día. El sistema aprovechaba la capacidad de la tierra o del ladrillo para almacenar calor y liberarlo poco a poco, reduciendo la necesidad de combustible. Esto lo convertía en una solución muy eficaz en zonas donde los inviernos eran extremadamente fríos.

Por ese motivo, muchos arquitectos y expertos en bioconstrucción consideran que este método tradicional es una de las primeras versiones sostenibles de la calefacción por suelo radiante. Hoy, siglos después, la tecnología moderna ha recuperado ese mismo principio. Así pues, los sistemas de suelo radiante actuales siguen utilizando la idea básica del Dihuang, bsada en calentar el suelo para distribuir el calor de forma uniforme, eficiente y confortable en toda la vivienda.