Pía Nieto, experta en limpieza: “Echar más detergente no deja la ropa más limpia, puede dejarla más rígida”

Poner más detergente en la lavadora puede parecer una manera lógica de conseguir que la ropa salga más limpia, pero Pía Nieto, experta en orden y limpieza, advierte de que ocurre justo lo contrario. Utilizar una cantidad excesiva no aumenta necesariamente la eficacia del lavado y puede dejar residuos en las fibras, hacer que las prendas salgan más rígidas y dificultar incluso que el aclarado elimine correctamente todo el producto.

“Un exceso no limpia más, deja acartonada la ropa”, resume Nieto. La clave está en respetar la dosis adecuada según la cantidad de ropa, el grado de suciedad y la dureza del agua. Echar detergente a ojo, especialmente cuando pensamos que una colada está muy sucia, puede acabar siendo contraproducente.

El exceso de detergente puede quedarse en las fibras

Durante el lavado, el detergente necesita agua suficiente para disolverse, arrastrar la suciedad y después desaparecer durante el aclarado. Cuando utilizamos demasiado, parte de ese producto puede permanecer adherido al tejido, especialmente si el tambor está demasiado lleno o el programa utiliza poca agua.

Papel lavadora
Papel lavadora

El resultado puede ser una ropa con tacto menos agradable, más rígida o incluso con restos visibles. Nieto recomienda también no llenar el tambor más de tres cuartas partes, porque las prendas necesitan espacio para moverse correctamente y permitir que el agua y el detergente circulen entre ellas.

Más producto tampoco significa mejor olor

Otro motivo habitual para excederse con el detergente es intentar que la ropa conserve durante más tiempo un aroma intenso. Sin embargo, Nieto señala que no hace falta añadir más producto para conseguir que la colada huela bien. De hecho, una cantidad moderada y un secado adecuado suelen ser más importantes que llenar el cajetín.

La especialista también recomienda adaptar la temperatura a cada tipo de colada. Para ropa cotidiana puede ser suficiente un programa a baja temperatura, mientras que determinadas prendas pueden necesitar temperaturas superiores. En todos los casos, la dosificación continúa siendo clave. Además, en otras recomendaciones sobre lavado, Nieto ha insistido precisamente en utilizar poco detergente, reforzando la idea de que más cantidad no equivale automáticamente a mejores resultados.

Por eso, antes de añadir un chorro adicional “por si acaso”, conviene revisar las indicaciones del producto y de la lavadora. La ropa no necesita quedar impregnada de detergente para salir limpia. A menudo, utilizar la dosis justa permite un mejor aclarado, conserva mejor el tacto de las fibras y evita esa sensación de prenda rígida o acartonada que aparece cuando nos pasamos.