Peyu ha construido una vida familiar bastante alejada de la rutina urbana. Vive rodeado de bosque, animales y naturaleza, y esa forma de vida también ha terminado marcando la infancia de su hija Arlet. En una conversación en el programa Kids XS de 3Cat, el humorista explicó cómo la pequeña ha crecido prácticamente al mismo tiempo que uno de sus proyectos más personales: el rebaño de cabras que mantiene junto a su pareja.
La conexión llega incluso a los juegos de casa. Peyu contó que Arlet juega con construcciones de Lego y que una parte de aquellas piezas sirve para reproducir precisamente lo que ve cada día. "Ya me ayuda a hacer los cercados para las cabras, de Lego", resumía. En casa también conservaban figuras de caballos que terminaron formando parte de esas granjas improvisadas.
La naturaleza no es una actividad de fin de semana
Lo curioso es que Peyu no plantea esa relación con el mundo rural como una enseñanza organizada. Explicaba que simplemente resulta imposible que su hija crezca ajena a la naturaleza porque forma parte de su rutina. Viven en mitad del bosque, tienen allí el corral y Arlet acude además a una escuela rural.

Las cabras llegaron aproximadamente en la misma época en que nació ella. Por eso ha visto cómo se construía el espacio, cómo llegaban los animales siendo pequeños y cómo iban creciendo. Peyu bromeaba incluso con que su hija era prácticamente "una más del rebaño", una manera de explicar hasta qué punto esa convivencia forma parte de su normalidad.
Aprender mirando lo que hacen los padres
Para el humorista, tampoco hace falta convertir cada experiencia en una lección. Su visión es que muchos comportamientos relacionados con el respeto por los animales se aprenden simplemente por imitación: los niños observan cómo actúan los adultos y terminan reproduciendo esa relación.
Esa filosofía aparece también en los pequeños juegos cotidianos. Mientras otros niños pueden construir castillos o ciudades con Lego, Arlet reproduce cuadras y cercados porque eso es lo que reconoce en su entorno. No necesita que nadie le explique qué es una granja: forma parte de aquello que ve al salir de casa. La anécdota termina retratando una infancia muy vinculada al lugar donde crece. Para Peyu, educar a su hija cerca de los animales no consiste en organizar excursiones especiales, sino en permitir que participe de una vida que ya estaba allí. Y hasta cuando juega en casa, las cabras terminan colándose entre las piezas de Lego.