El discurso sobre el dinero y la relación emocional con el éxito económico vuelve a ganar protagonismo tras las reflexiones de Pere Canet, experto en finanzas personales. Su planteamiento rompe con muchas creencias arraigadas y apunta a un fenómeno psicológico que, según sostiene, afecta a más personas de las que parece que tienen el sentimiento de culpa por ganar más que los demás.

La afirmación que ha generado debate es tan directa como incómoda. “Si no estás ganando dinero, es porque eres demasiado buena persona”. Lejos de una provocación literal, el mensaje se enmarca en una crítica a ciertos bloqueos mentales vinculados a la percepción social del éxito y la prosperidad.

El freno invisible del sentimiento de culpa

Canet describe un patrón frecuente en la gestión emocional del dinero. Muchas personas, explica, interiorizan la idea de que destacar económicamente puede ser percibido como una forma de desigualdad incómoda. Sin ser plenamente conscientes, limitan sus propias aspiraciones para no sentirse por encima de su entorno. El experto subraya un punto clave en este razonamiento. Que uno gane menos no mejora automáticamente la situación de los demás. La lógica de intentar igualarse por debajo no genera beneficios a nadie, sino que perpetúa dinámicas de estancamiento personal y profesional.

@pere.canet

Si no ganas todo el dinero que quieres a lo mejor es porque eres demasiado buena persona. Los demás no se sentirán mejor si ganan menos que tu. Igualar por debajo nunca fue una buena opción. Sólo brillando tu hace que brille el resto a través de la inspiración

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Desde esta perspectiva, el problema no es financiero, sino psicológico. La resistencia interna a crecer, a cobrar más o a generar mayores ingresos suele estar vinculada a creencias profundamente arraigadas sobre el mérito, la justicia social o la aceptación del entorno. Canet insiste en que este mecanismo opera muchas veces de forma inconsciente. No se trata de una decisión racional de renunciar al dinero, sino de una autolimitación silenciosa que condiciona negociaciones salariales, decisiones empresariales o proyectos de crecimiento.

Brillar no empobrece al resto

Destacar económicamente no implica perjudicar a otros. De hecho, el experto defiende que el progreso individual puede tener un efecto expansivo dentro del entorno social y profesional. “Brillando tú haces que el resto brille también”, resume Canet. La tesis apunta a un efecto contagio en términos de mentalidad, oportunidades y expectativas. Ver a alguien cercano prosperar puede ampliar horizontes, normalizar la ambición saludable y reducir resistencias colectivas al éxito.

El debate que generan estas afirmaciones refleja una tensión cultural muy importante. La relación entre dinero, ética y reconocimiento social continúa marcada por contradicciones profundas en muchas sociedades. Así pues, el planteamiento de Pere Canet introduce una lectura incómoda pero cada vez más presente en el discurso financiero moderno que dice que el principal obstáculo para ganar más no siempre es el mercado, sino la propia narrativa interna sobre el éxito y la prosperidad.