Pep Guardiola, sobre su inversión en vivienda: "Compré un apartamento porque tengo que vivir en algún sitio"

Pep Guardiola ha pasado buena parte de su carrera viviendo lejos de Catalunya, pero nunca ha entendido esas etapas como simples estancias temporales. Cuando ha trabajado durante varios años en una ciudad, ha preferido instalarse de verdad y convertirla en parte de su vida cotidiana. Eso explica también algunas de sus compras inmobiliarias en lugares como Múnich o Manchester, aunque él siempre ha querido quitarles cualquier lectura empresarial.

Uno de los mejores ejemplos llegó durante sus primeros años en el Manchester City. Después de comprar un apartamento en el centro de Manchester por unos 2,7 millones de libras, surgieron especulaciones sobre si aquella adquisición confirmaba una larga continuidad en Inglaterra. Guardiola respondió con absoluta naturalidad: “Compré un apartamento porque tengo que vivir en algún sitio, y me gusta vivir en la ciudad”. Lo explicó a finales de 2017 y Goal recuperó sus palabras en enero de 2018.

Guardiola prefiere vivir en pleno centro

La elección no era nueva. El técnico recordó que durante otras etapas de su carrera había seguido una filosofía muy parecida. Cuando jugó en Roma y Brescia, y posteriormente cuando entrenó al Bayern de Múnich, también buscó integrarse en las ciudades donde trabajaba.

Pep Guardiola   Instagram (3)
Pep Guardiola Instagram (3)

En aquella misma intervención explicó que prefería “vivir en la ciudad y estar con la gente”. En Múnich llegó igualmente a comprar un apartamento, una decisión que, según insistía, no tenía ninguna relación con contratos, resultados o planes deportivos a largo plazo. Para él, alquilar o comprar una vivienda no modificaba en absoluto su compromiso profesional.

Manchester, Múnich y su casa en Barcelona

Fuera de esas viviendas ligadas a su trabajo, Guardiola también mantiene patrimonio inmobiliario en Catalunya. En 2021 trascendió la compra de una vivienda en Pedralbes que anteriormente había pertenecido al exfutbolista Rafa Márquez, con una parcela de alrededor de 2.000 metros cuadrados y más de 700 construidos.

La diferencia está en cómo Guardiola explica estas adquisiciones. Frente a otros deportistas que han convertido el ladrillo en una vía paralela de inversión, él ha presentado sus compras principalmente como una necesidad residencial: tener un hogar en las ciudades en las que pasa años trabajando. Su frase en Manchester resume perfectamente esa manera de entenderlo. No hablaba de rentabilidad, revalorización ni negocio inmobiliario. Para Guardiola, comprar un apartamento era algo mucho más sencillo: necesitaba vivir en algún sitio y quería hacerlo dentro de la ciudad.