Pedri González es uno de los grandes ídolos de la afición del Barça, gracias a su impresionante rendimiento desde que aterrizó en el club, hace ya más de seis años, y también, a su amor por los colores. Siempre ha afirmado que vestir la elástica azulgrana era su sueño, y lo pudo conseguir. De hecho, ahora mismo es considerado como uno de los mejores jugadores del planeta, y también es el segundo capitán de la plantilla, por detrás de Raphinha Dias.
Está destinado a acabar siendo una leyenda, e incluso, a superar a dos de sus grandes ídolos, como Andrés Iniesta y Xavi Hernández, si es capaz de continuar con esta progresión, pues no hay que olvidar todo lo que ha conseguido, y con tan solo 23 años de edad. Pero la historia podría haber sido muy distinta si, en su momento, hubiera firmado por el Real Madrid. Una opción que estuvo cerca de concretarse cuando todavía era un niño.
Y es que, como se filtró muchos años después, estuvo realizando las pruebas para ingresar en las categorías inferiores del equipo dirigido por José Mourinho. No obstante, no supieron detectar su talento ni su potencial, y fue rechazado, de modo que tuvo que conformarse con continuar en la UD Las Palmas, donde se afianzó en el primer equipo con tan solo 16 años, firmando una gran campaña en La Liga Hypermotion, que le sirvió para que en el Spotify Camp Nou lo ficharan.
“Mi familia es del Barça, y yo también. Mi abuelo decía que moriría sin pisar Madrid. Durante una escala se negó a bajar del avión porque pensaba que traería mala suerte a un culé. Como no quería tocar el suelo de Madrid, pidió que lo llevaran en silla de ruedas hasta la siguiente puerta de embarque. Cuando el Real Madrid me rechazó, en mi pueblo bromeaban diciendo que mi abuelo había hablado con Dios para impedir que jugara allí”, explicó Pedri en una conversación con Post United.
“Aunque, después de haber ganado el Mundial, estoy convencido de que hasta mi abuelo habría roto su promesa de no pisar Madrid para acompañarnos en la celebración”, sentenció el futbolista canario, recordando lo importante que fue la figura de su abuelo para hacerse aficionado del Barça desde que era un niño, ya que llegó a ser presidente de una peña ubicada en Tenerife antes de fallecer.