La persiana de madera que cuelga de tantos balcones mediterráneos todavía tiene mucho que aportar al confort de una casa. Así lo defiende Pau Sarquella, arquitecto. En una entrevista publicada por Interempresas, destacó sus propiedades: “Tiene una capacidad de aislamiento térmico excelente”. Su propuesta consiste en recuperar ese elemento tradicional y adaptarlo a las necesidades actuales.
En el barrio del Raval de Barcelona, algunos vecinos sustituían las persianas por plásticos o añadían láminas para protegerse de la lluvia. Sarquella y Usón buscaron resolver esa limitación con lamas solapadas que permitieran evacuar el agua y conservar la ventilación. La intención era mejorar una solución conocida sin perder la relación con el exterior que ofrecía a quienes la utilizaban.
Frenar el sol antes de que entre por la ventana
Una de las funciones más útiles de las protecciones exteriores es interceptar la radiación solar antes de que atraviese el cristal. Al reducir esa entrada de calor, pueden ayudar a mejorar el confort interior. El resultado depende del sistema elegido, su posición y la manera de utilizarlo durante las horas de exposición.

De esta manera, la persiana permite intervenir sobre lo que ocurre en una habitación antes de recurrir a la climatización. Regular cuánto se despliega cambia la sombra, la iluminación y la intimidad. Para Sarquella, esa flexibilidad forma parte de su valor arquitectónico: el elemento puede adaptarse a balcones y galerías y funcionar como un filtro entre la vivienda y la calle, manteniendo distintas posibilidades de uso a lo largo del día.
Una solución que debe encajar con cada vivienda
Elegir una protección solar exige mirar dónde se instalará. La orientación de la ventana, los obstáculos próximos y las horas de sol condicionan qué interesa bloquear y cuándo. También importa poder accionarla con comodidad: un sistema difícil de manejar puede terminar utilizándose menos. La documentación del laboratorio recuerda que el rendimiento debe evaluarse caso por caso, algo especialmente útil al comparar soluciones para viviendas con condiciones diferentes.
Así pues, la reivindicación de Sarquella invita a observar de nuevo un objeto cotidiano. Antes de sustituirlo, merece la pena comprobar qué función cumple, cómo se conserva y qué mejora necesita. Una persiana bien resuelta puede ayudar a gestionar el sol y hacer más agradable el uso de una estancia, conservando además un elemento reconocible del paisaje mediterráneo.