Pascual Ariño, compra casas ocupadas: “No me gusta que exista, pero es una mina de oro”

Una vivienda ocupada puede convertirse en una compra que muchos particulares descartan desde el principio. Para Pascual Ariño, precisamente ahí aparece una oportunidad de negocio: adquirir un inmueble por debajo del precio que tendría disponible y asumir la tarea de recuperar su posesión. El inversor explicó esta estrategia en el pódcast Las Gafas Rojas, donde defendió que el descuento puede dejar margen para obtener beneficios después de resolver la situación.

Su planteamiento parte de estudiar qué está comprando y quién permanece dentro. Según contó, hay casos en los que calcula que puede conseguir la salida de los ocupantes mediante pagos de entre 3.000 y 5.000 euros. También reconoció que otras operaciones requieren cantidades superiores. Son cifras que atribuye a su experiencia y que forman parte de sus cálculos antes de decidir si una adquisición le compensa.

El descuento de compra es el punto de partida

La lógica consiste en comparar el precio de entrada con el coste total de disponer finalmente del inmueble. Una rebaja importante puede perder atractivo si después aumentan los desembolsos, aparecen reparaciones o la vivienda permanece mucho tiempo sin poder utilizarse. Por eso, el beneficio no está determinado únicamente por comprar barato, ya que depende de cuánto dinero y tiempo exige completar la operación.

claus pis hipoteca habitatge
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Ariño sostiene que investiga previamente las circunstancias de cada vivienda. En su intervención diferenció entre personas que han entrado en propiedades ajenas y antiguos dueños que continúan en el inmueble después de un embargo. A su juicio, el vínculo sentimental de estos últimos con la casa cambia la negociación. Su explicación presenta la situación de los ocupantes como una variable que influye en las condiciones de compra y en el desenlace.

Una negociación que puede cambiar las cuentas

El pago para acordar una salida supone otro desembolso dentro del presupuesto. Si el importe finalmente necesario supera lo previsto, el margen se reduce; si la situación se prolonga, también cambia el calendario para reformar, vender o alquilar. La diferencia entre el precio de una vivienda ocupada y el de otra disponible responde a esas dificultades, que el comprador incorpora a su valoración antes de comprometer el dinero.

El inversor separa su rechazo a la ocupación del rendimiento que considera posible obtener comprando esos inmuebles. Esa es la contradicción que resume su declaración, ya que un problema para quien quiere disponer de su casa puede representar una oportunidad para quien acepta comprarla en esas condiciones. Su negocio consiste en asumir esa incertidumbre con la expectativa de que el descuento inicial permita cubrir los costes y conservar un beneficio.