La llegada de Frenkie de Jong al Barça abrió una etapa profesional, pero para Mikky Kiemeney la adaptación fue más complicada. La pareja del futbolista explicó que durante sus primeros meses en Barcelona se sintió desubicada, lejos de las personas y las rutinas que conocía. En una entrevista concedida a la edición neerlandesa de Glamour, contó que aquel cambio llegó a provocarle molestias físicas que ella relacionó con el estrés.
El problema estaba en empezar de cero en una ciudad desconocida. De Jong se incorporó inmediatamente a la actividad del equipo, con una organización diaria marcada por el fútbol. Mikky, en cambio, tenía que construir su propia vida sin contar cerca con amigos ni familiares. Mientras él encontraba una estructura a la que incorporarse, ella no sabía por dónde comenzar y su nueva vivienda todavía no se sentía como un hogar.
Una mudanza que llegó demasiado deprisa
Mikky que todo había sucedido a gran velocidad: la etapa del Ajax, la competición europea y la elección de un club extranjero. Apenas encontraba tiempo para asimilar un cambio antes de afrontar el siguiente. Esa sucesión de acontecimientos acompañó una mudanza que, vista desde fuera, podía parecer ilusionante, pero que ella vivió con dificultades durante el comienzo de su estancia en España.

También describió la diferencia entre su actividad en los Países Bajos y sus primeros días en Barcelona. Allí tenía compromisos, una vida propia y una agenda que la llevaba de un lugar a otro. En su nueva ciudad pasaba mucho más tiempo en casa. El traslado había cambiado su dirección y también su rutina cotidiana, sin que todavía hubiera encontrado otras relaciones y ocupaciones que sustituyeran a las que dejaba atrás.
De Jong la acompañó durante los primeros meses
Mikky situó las mayores dificultades en los dos primeros meses y destacó el apoyo del centrocampista durante aquella etapa. Según explicó, Frenkie se mostraba cariñoso cuando ella se encontraba mal y compartían salidas a cenar o a la playa. Esos momentos formaban parte de su adaptación, mientras trataba de reconocer como propio un entorno al que había llegado siguiendo un cambio importante en la carrera de su pareja.
Cuando concedió aquella entrevista, ya describía una evolución: empezaba a sentirse en casa y a considerar Barcelona su ciudad. Su relato correspondía a la llegada, no a un rechazo permanente a vivir allí. La comodidad apareció después, una vez superada una primera etapa en la que el éxito profesional de De Jong había convivido con las dificultades personales de Mikky para encontrar su lugar.