La secadora es un electrodoméstico muy práctico, sobre todo durante los meses de frío o los días de lluvia. Sin embargo, no todas las prendas de ropa están preparadas para soportar las temperaturas elevadas y el movimiento constante del tambor. Poner determinadas prendas puede provocar que se encojan, pierdan elasticidad o se deterioren antes de tiempo. Para evitarlo, es importante revisar las etiquetas antes de poner la ropa en la secadora. Hay materiales que necesitan secarse al aire libre y que conviene mantener alejados del calor directo.
Las prendas de lana, seda y otros tejidos delicados
Una de las primeras categorías que hay que evitar son las prendas de lana y seda. El calor y la fricción de la secadora pueden alterar sus fibras, deformarlas y hacer que pierdan la textura original. En el caso de la lana, incluso pueden provocar que una prenda se encoja considerablemente. También hay que tener cuidado con las prendas de punto y otros tejidos delicados. Aunque algunos productos indiquen que se pueden secar a máquina, es imprescindible comprobar la etiqueta y seleccionar un programa específico cuando esté permitido.
La ropa deportiva es otro de los grupos que conviene mantener fuera de la secadora, especialmente cuando incorpora elastano u otras fibras elásticas. Las mallas, los sujetadores deportivos y los bañadores pueden perder elasticidad si se exponen repetidamente a temperaturas elevadas. Además, el calor puede afectar a las propiedades de algunos tejidos técnicos, diseñados para evacuar el sudor o facilitar la transpiración. Por este motivo, en muchos casos es preferible dejar estas prendas secar al aire, lejos de fuentes de calor directo.
Las prendas con estampados, goma o elementos decorativos
Las camisetas con estampados, las prendas con aplicaciones adhesivas y la ropa con decoraciones delicadas también pueden resultar perjudicadas. Las temperaturas elevadas pueden agrietar los dibujos, despegar algunos elementos o deteriorar los acabados. Lo mismo ocurre con determinadas prendas que incorporan goma o materiales sintéticos sensibles al calor.
Las alfombras con base de goma, por ejemplo, pueden deformarse o perder parte de sus propiedades si no son aptas para el secado a máquina. Los zapatos deportivos, especialmente los que incorporan adhesivos, espumas o componentes sintéticos, tampoco deberían ponerse en la secadora si el fabricante no lo autoriza. El calor puede deformarlos o debilitar sus uniones.
No todas las prendas que se pueden lavar a máquina se pueden secar en la secadora. Antes de utilizar este electrodoméstico, conviene consultar los símbolos de la etiqueta: un cuadrado con un círculo en el interior indica si la prenda admite el secado a máquina, mientras que el símbolo tachado señala que no se debe poner. Dejar secar la ropa al aire cuando sea necesario es una manera sencilla de conservar su forma, elasticidad y calidad durante más tiempo.
