Cuando pensamos en productos para limpiar la casa, es habitual recurrir al bicarbonato, el vinagre o el agua oxigenada. Pero hay un producto mucho más cotidiano que también puede tener una utilidad inesperada en las tareas de limpieza. Si no quieres perderte el truco definitivo, apunta el consejo que te hará mantener la casa limpia.
Una aliada contra las manchas más complicadas
Se trata de la laca para el cabello. Así lo explica Begoña Pérez, conocida en las redes como La Ordenatriz, en su libro dedicado al orden y la limpieza del hogar. En uno de los apartados, la autora incluye la laca entre los productos con capacidad para actuar como desincrustante, especialmente ante algunas manchas difíciles.
Según la explicación del libro, la laca destaca porque tiene una acción rápida y puede funcionar sobre diferentes tipos de superficies. Su utilidad resulta especialmente interesante ante manchas que pueden costar de eliminar con los productos de limpieza habituales.
Entre los ejemplos que recoge Bego, La Ordenatriz, se encuentran las manchas de tinte de peluquería, pero también determinadas marcas de pintura y restos de adhesivos o chicle. Es precisamente en estos casos cuando la laca puede convertirse en un recurso práctico antes de recurrir a productos más agresivos. Ahora bien, que sea un producto de uso habitual no significa que se pueda aplicar sin precauciones. Su capacidad para desincrustar también implica que puede resultar agresiva con algunos materiales si no se utiliza correctamente.
Cómo utilizarla sin dañar la superficie
Uno de los aspectos importantes es no dejar actuar la laca más tiempo del necesario. Una vez que se ha conseguido eliminar la mancha, hay que retirar bien los restos del producto. La recomendación que aparece en el libro es pasar un trapo húmedo y fregar la zona para eliminar cualquier residuo. Otra posibilidad es lavar la prenda en la lavadora, si el material lo permite. En cualquier caso, el agua es importante para retirar completamente la laca después de usarla.
También es conveniente probar primero el producto en una zona poco visible, especialmente cuando se trata de tejidos, muebles o superficies delicadas. No todos los materiales reaccionan de la misma manera.
La propuesta resulta curiosa porque convierte un producto que normalmente asociamos exclusivamente al cuidado del cabello en un recurso puntual para la limpieza doméstica. Una alternativa que puede ser útil ante algunas manchas difíciles, pero que, como cualquier producto de limpieza, debe utilizarse con prudencia y siguiendo las indicaciones adecuadas.
