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El glaucoma es una de esas enfermedades que pueden avanzar sin dar demasiadas pistas. María Artigues, especialista en Oftalmología en el Hospital Universitario Son Llàtzer, ha advertido de que una persona puede estar perdiendo visión progresivamente sin darse cuenta de que tiene esta enfermedad. El problema es que, en sus primeras fases, los síntomas pueden ser muy difíciles de reconocer y cuando el paciente nota cambios evidentes parte del daño ya puede haberse producido.

“Puedes estar perdiendo visión por glaucoma sin darte cuenta de que lo tienes” resume uno de los principales riesgos de esta patología. El glaucoma deteriora progresivamente el nervio óptico y puede terminar provocando una pérdida importante de visión. Según los datos citados por Artigues, alrededor del 40 % de las personas que padecen la enfermedad en Baleares todavía no saben que la tienen.

El glaucoma puede avanzar sin síntomas claros

Una de las dificultades está precisamente en que el paciente puede seguir haciendo vida normal durante bastante tiempo. La pérdida visual no siempre aparece de forma brusca y el cerebro puede adaptarse a determinados cambios, haciendo que la persona no perciba inmediatamente que algo está ocurriendo.

Revisión oftalmólogo

Por eso, Artigues insiste en la importancia del diagnóstico precoz. Existen tratamientos farmacológicos y otras opciones capaces de ralentizar o incluso frenar la progresión de la enfermedad, pero su utilidad depende en buena medida de detectarla antes de que el deterioro sea avanzado. Cuando el diagnóstico llega demasiado tarde, recuperar la visión perdida no suele ser posible.

Las revisiones pueden detectar lo que tú todavía no notas

El riesgo aumenta con determinados factores, entre ellos la edad y la miopía. Artigues señala además que el aumento de la esperanza de vida y de la prevalencia de la miopía puede contribuir a que haya cada vez más personas afectadas por glaucoma en las próximas décadas.

La idea principal no es alarmarse ante cualquier cambio visual, sino entender que sentirse bien no descarta necesariamente un problema ocular. Las revisiones oftalmológicas permiten valorar la presión intraocular, el nervio óptico y otros parámetros que pueden revelar alteraciones antes de que sean perceptibles en el día a día. En una enfermedad silenciosa como el glaucoma, detectar pronto el problema puede marcar una diferencia importante.