Marc Márquez presume de ser uno de los deportistas más exitosos de todos los tiempos. Su palmarés habla por sí solo, y cuenta con nueve títulos de campeón del Mundo, siete en MotoGP, uno en Moto2 y otro en 125cc. Y todavía está en activo, y pelea por conseguir el décimo, con el cual superaría a su eterno rival, Valentino Rossi. Además, también llegó a ser el piloto de motociclismo mejor pagado de toda la historia, gracias a su renovación con Honda.
Firmó un contrato de cuatro años, con un salario de 25 millones de euros por cada una de las temporadas, una cifra que nunca antes se había visto. Sin embargo, el ilerdense siempre ha afirmado que el dinero no es lo más importante para él, y así lo demostró en su momento, cuando renunció a los dos años que le quedaban de contrato con la firma del Ala Dorada, para marcharse al Gresini Racing Team, donde no ganaba ni un solo euro.
Su objetivo era volver a pelear por victorias y recuperar la confianza en sí mismo, y lo logró. Porque volvió a ganar después de más de tres años, y acabó el campeonato en tercera posición, con un total de tres carreras ganadas los domingos. Un rendimiento que también le sirvió para fichar por el equipo oficial de Ducati, donde sigue a día de hoy, y donde ganó el Mundial el año pasado, con su hermano menor, Àlex Márquez, como subcampeón.
Al margen de sus excéntricas celebraciones, lo cierto es que Márquez nunca ha presumido de una vida de lujos ni de grandes gastos. Siempre se mantiene en un perfil discreto cuando se baja de la moto, y esto también le ha hecho ser considerado como uno de los deportistas más humildes de la actualidad. Unos valores que le inculcaron sus padres, ya que viene de una familia modesta, donde tienen prohibido meterse en polémicas.
“El dinero hay que emplearlo en aquello que de verdad se necesita. Siempre que puedo ayudar a alguien que lo necesita, lo hago. Sólo me permití un pequeño capricho, que fue prepararme un poco la moto de motocross, pero unas llantas y poco más. A mi hermano le regalé una habitación nueva, que la necesitaba. Cosas de uso cotidiano. Nunca se sabe qué puede pasar mañana”, explicó Marc en una entrevista hace algunos años.
Pero nada ha cambiado para el ‘93’, quien se aleja de las cámaras y mantiene una vida normal, junto a su actual pareja, Gemma Pinto. Quiere pasar desapercibido, y tan solo desea ocupar portadas cuando gana carreras, que es el motor de su vida.
