Marc Bove aplica un filtro antes de comprar una vivienda para alquilarla y es que las cuentas dejen un buen margen mensual. El propietario de diecisiete pisos explicó su estrategia en el canal de YouTube Libertad Inmobiliaria, donde resumió la condición que exige a cada operación: “Yo no compro nada que no me deje al menos 200 euros de margen al mes”. Su prioridad es que cada adquisición aporte dinero disponible y permita sostener el conjunto.
En este sentido, el inversor considera insuficiente acumular propiedades esperando que aumenten de precio. Necesita que los alquileres permitan atender las obligaciones asociadas a las compras y que quede una diferencia favorable. Esa exigencia funciona como criterio para descartar viviendas: un inmueble puede parecer atractivo por su ubicación o por su precio, pero deja de encajar en su estrategia si las cuentas mensuales no ofrecen el resultado que busca.
Un margen mensual para decidir qué pisos compra
La distinción importa porque cobrar un alquiler no equivale a disponer de todo ese dinero. La cuota hipotecaria y los gastos de la vivienda reducen la cantidad que queda cada mes. Además, pueden aparecer reparaciones o periodos sin inquilino. Los doscientos euros que menciona Bove representan su umbral particular para seleccionar operaciones, aunque la información publicada no detalla un presupuesto completo de ingresos y gastos de cada propiedad.

De esta manera, su método combina la compra de inmuebles con una vigilancia de la liquidez. El objetivo es que una nueva adquisición contribuya al funcionamiento de la cartera y no obligue a cubrir pérdidas recurrentes con otros ingresos. Esa diferencia entre el valor de un piso y el dinero que deja disponible resulta central en su explicación: tener patrimonio no significa necesariamente contar con efectivo para afrontar los pagos.
Obtener financiación sin vender las viviendas
Otro paso de su estrategia fue ampliar la hipoteca de una propiedad que se había revalorizado. Según contó, consiguió así 50.000 euros de liquidez que destinó a nuevas compras. En lugar de vender el inmueble para recuperar capital, mantuvo la vivienda e incorporó financiación adicional. La operación permitió seguir creciendo, aunque también supuso asumir más deuda y conservar las obligaciones de devolución correspondientes al préstamo.
Así pues, el crecimiento de su cartera reúne dos decisiones: utilizar financiación para comprar y exigir que cada piso deje margen. Bove también explicó que recurre a profesionales de mantenimiento, gestores y contactos locales para atender propiedades en distintas provincias. Su planteamiento consiste en organizar los inmuebles como una actividad empresarial, donde las compras, los gastos y la gestión deben encajar para mantener el resultado mensual que persigue.