Mar, una contribuyente con una deuda elevada, relata la dura experiencia de enfrentarse a Hacienda: “Cuando hice el pago comencé a sentir náuseas”. La deuda ascendía a más de 70.000 euros y los modelos 303 y 130, habituales para autónomos y profesionales, se convirtieron en un momento de absoluta tensión. Cada vez que debe realizar un pago, la ansiedad se apodera de ella, provocándole mareos y sensación de aturdimiento. La presión de gestionar estas cifras elevadas sin margen de error se traduce en un estrés que muchos contribuyentes no logran anticipar.
Para Mar, la situación llegó a ser física y mental. Al realizar el pago de la deuda, se sintió abrumada y tuvo que salir a tomar aire para recuperar la calma. Era como si todo el mundo se cerrara a su alrededor, el importe era tan grande que no podía superar el golpe. Esta reacción refleja un fenómeno frecuente entre contribuyentes con deudas significativas, ya que el estrés no es solo psicológico, sino que se manifiesta en síntomas físicos que dificultan afrontar los trámites fiscales.
La presión de las deudas fiscales
El caso de Mar pone de relieve cómo la carga fiscal puede afectar seriamente a la salud de los contribuyentes. Modelos como el 303 o el 130 exigen pagos periódicos que, cuando se acumulan, generan ansiedad y miedo a cometer errores. Muchos autónomos o pequeños empresarios reconocen que el impacto emocional de estas obligaciones es considerable y que, en situaciones de deuda elevada, se puede llegar a sentir náuseas, mareos o incluso insomnio en los casos más duros.
@marduran.mentoria Acabo de pagar la factura más dura (de Hacienda IRPF) y, para ser sincera, me dio un ataque de náuseas. No estaba "bloqueada", estaba aturdida. Tu sistema nervioso no distingue entre un depredador en la sabana y una notificación de la Agencia Tributaria. Ambos son amenazas. Y sí, el peligro financiero (Hacienda, el modelo 303, el 130...) bloquea la creatividad y el foco de cualquier emprendedora. 🧠 Si eres empresaria, autónoma o marca personal y estás lidiando con esta "realidad de mierda" en España, no estás sola. Necesitas una estrategia de gestión emocional inmediata: Cierra el portátil. Desconexión física. Alarma de 15 minutos. No necesitas más. Postura de enraizamiento. Siéntate con los pies apoyados, manos en pecho y abdomen. Respiración de anclaje: 4 segundos inhalando por nariz, 6 exhalando por boca. Al exhalar, repite: "Que se lo gasten en medicinas." (Es un anclaje mental, créeme, ayuda). El último recordatorio y el más importante: No estás perdiendo tu vida; estás pagando el precio por haber creado riqueza. ¡Lo has creado TÚ! Estás pagando por tu éxito. Acepta el shock, respira y vuelve a la carga. Y no te olvides de seguirme para muchos más tips prácticos #marduran #marketingdigital #emprendedoras #hacienda #impuestos
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Los expertos recuerdan que el estrés financiero prolongado puede afectar la capacidad de concentración y la toma de decisiones, incrementando el riesgo de errores en declaraciones o pagos. Además, la presión de cumplir plazos y la sensación de estar atrapado ante los pagos pendientes a Hacienda aumenta la ansiedad, lo que convierte cada trámite en una prueba difícil de superar cada ciertos meses.
Cómo afrontar la ansiedad ante Hacienda
Para quienes se enfrentan a pagos importantes, los especialistas aconsejan tomar pausas y mantener hábitos que ayuden a reducir la ansiedad, como salir a tomar aire, también puede ser clave. Mar reconoce que estas pequeñas medidas la ayudaron a gestionar mejor su malestar y a completar el pago sin que la ansiedad la paralizara por completo.
En última instancia, la experiencia de Mar evidencia que el cumplimiento fiscal no es solo una cuestión económica, sino también emocional y física. Las deudas elevadas pueden provocar momentos de pánico y miedo. Este caso sirve de advertencia para contribuyentes y autónomos, porque la gestión fiscal exige preparación, calma y apoyo profesional.