Manuela tiene 88 años y acaba de recuperar una vivienda después de una experiencia que, según cuenta, le ha quitado por completo las ganas de volver a alquilar. La propietaria asegura que pasó dos años y ocho meses sin cobrar por el inmueble, mientras continuaba afrontando algunos gastos. Cuando finalmente pudo volver a entrar, se encontró además con numerosos desperfectos.
La mujer explicó su caso en El Análisis: Diario de la Noche, de Telemadrid, el pasado 30 de septiembre. Preguntada por si volvería a poner la vivienda en alquiler, respondió sin dudar: “De momento no voy a volver a alquilar mi vivienda”. También reconoció que ahora tiene “un miedo horroroso” después de todo lo ocurrido.
Alquiló la vivienda a dos personas y terminó dejando de cobrar
Según relató Manuela, inicialmente alquiló el piso a dos personas. Después de que la pareja se separara, una de ellas permaneció allí, pero la situación terminó siendo muy diferente a la que la propietaria esperaba.

La mujer aseguró que dejó de recibir el alquiler y que tuvo que seguir pagando determinados suministros. “Yo he estado trabajando toda la vida para tener lo poco que tengo”, explicó durante la entrevista, recordando además que había pasado años trabajando en Suiza para poder construir su patrimonio.
Recuperó la casa, pero afirma que estaba destrozada
El final del proceso tampoco significó recuperar inmediatamente la normalidad. Según el testimonio ofrecido en Telemadrid, la vivienda presentaba paredes y colchones manchados de pintura y diversos daños cuando pudo volver a acceder a ella. Manuela también aseguró que había recibido amenazas y que una de las personas que ocupaban el piso llegó a presentarse en su domicilio particular en varias ocasiones. A sus 88 años, explica que toda la situación terminó afectándole especialmente.
Por eso, su decisión inmediata es retirar la vivienda del mercado de alquiler. No dice que vaya a hacerlo para siempre, pero sí que ahora mismo no quiere repetir la experiencia. Su caso resume uno de los grandes temores de algunos pequeños propietarios: tener una vivienda disponible, querer obtener una renta por ella y terminar considerando que el riesgo no compensa. Después de casi tres años para recuperar la casa, Manuela tiene claro cuál será, al menos de momento, su siguiente paso: no volver a alquilarla.