Manel Rivero, experto en energía: “Si bajamos la humedad, podemos tener temperaturas menores”

Subir la calefacción no siempre resuelve por sí solo la incomodidad dentro de casa. Manel Rivero, experto en energía, propone fijarse también en la humedad antes de seguir aumentando los grados del termostato. El formador y divulgador de eficiencia energética explicó esta relación en La tarda de Catalunya Ràdio al hablar sobre cómo mantener el confort doméstico y aprovechar mejor la energía.

“Si bajamos la humedad, podemos tener temperaturas menores”, señaló. Rivero planteó el ejemplo de una vivienda a 21 grados con una humedad moderada frente a otra más caliente y mucho más húmeda. Su explicación invitaba a valorar las condiciones de la casa en conjunto, en lugar de buscar una temperatura que funcionara siempre. La propuesta era revisar qué está provocando la falta de confort antes de calentar más.

Mirar la humedad antes de tocar el termostato

En este sentido, conocer la humedad relativa ayuda a interpretar mejor lo que ocurre en una habitación. El IDAE incluye este parámetro entre los factores que intervienen en el bienestar térmico, junto con la temperatura, la actividad y la ropa. Por eso, el ejemplo de Rivero debe entenderse dentro de unas condiciones concretas: reducir humedad no permite calcular automáticamente cuántos grados puede bajarse la calefacción en cualquier vivienda.

Una persona enciende la calefacción
Una persona enciende la calefacción

Durante la conversación, el divulgador también llamó la atención sobre una costumbre habitual en invierno como lo es la de tender la ropa dentro de casa. El agua que pierde durante el secado pasa al ambiente y puede aumentar la humedad. Rivero recomendó tenerlo presente, especialmente en las habitaciones donde se hace más vida. También insistió en la importancia de renovar el aire para evitar que esa humedad se acumule en el interior.

Conservar el calor también forma parte del ahorro

De esta manera, revisar el ambiente debe ir acompañado de una vivienda capaz de retener el calor. Rivero destacó durante el programa que el aislamiento resulta fundamental: producir más calefacción pierde eficacia si la energía se escapa continuamente. Esa observación cambia el orden de las prioridades. Antes de exigir más al equipo, conviene identificar por dónde se pierde calor y qué condiciones dificultan estar cómodo en casa.

Así pues, el termostato es una parte de la solución. Como referencia general, el Institut Català d’Energia sitúa entre 19 y 21 grados una temperatura suficiente para disfrutar de confort en invierno dentro de casa. Ajustarla a las necesidades del hogar, controlar el exceso de humedad y mejorar el aislamiento permite afrontar el frío con un criterio más completo que limitarse a subir grados.