Robert Lewandowski suele hablar de disciplina, exigencia y mentalidad competitiva cuando explica cómo ha conseguido mantenerse tantos años en la élite. Pero detrás de esa personalidad hay una experiencia que le obligó a crecer mucho antes de tiempo. El que fuera delantero del Barça perdió a su padre cuando tenía solo 16 años y recuerda aquel momento como uno de los grandes puntos de inflexión de su vida.
“En un minuto tuve que convertirme en el hombre de la familia”, explicó Lewandowski al recordar aquellos días. No se sentía preparado para asumir esa responsabilidad y reconoce que nadie le enseñó cómo hacerlo. De repente, pasó de ser un adolescente con muchas preguntas a tener que buscar respuestas por sí mismo, tanto en el fútbol como fuera de él.
Perdió a su padre antes de llegar al fútbol profesional
Krzysztof Lewandowski murió antes de que su hijo pudiera consolidarse como futbolista profesional. Había sido judoca y también había jugado al fútbol, por lo que el deporte formaba parte de la relación entre ambos. Robert ha explicado que una de las cosas que más ha echado de menos durante todos estos años no es un consejo concreto, sino algo mucho más sencillo: poder sentarse y hablar con él.

La pérdida también hizo que Lewandowski se cerrara durante una etapa. Tenía dudas sobre su futuro, sobre el fútbol y sobre cómo debía afrontar la vida adulta, pero ya no podía recurrir a la persona a la que habría querido planteárselas. Su madre continuó siendo un apoyo fundamental, aunque él mismo reconoce que había determinadas conversaciones que habría querido tener con su padre.
Aquella pérdida terminó marcando su manera de competir
Lewandowski relaciona parte de su mentalidad actual con aquella obligación de aprender mediante prueba y error. Desde entonces ha intentado enfrentarse a las decisiones incluso cuando no dispone de todas las respuestas. Esa necesidad de avanzar pese a la incertidumbre terminó trasladándose también a su carrera deportiva.
Décadas después, el recuerdo continúa presente. El delantero ha explicado que piensa en su padre cuando sale al campo y que todo lo conseguido tiene inevitablemente una conexión con aquellos años. Detrás del goleador que ha construido una de las carreras más importantes de su generación sigue estando el adolescente que, con 16 años, tuvo que asumir de golpe que una parte esencial de su vida ya no volvería a estar allí.