Leo Messi y Antonella, enamorados de las cuatro mansiones que tienen: de Barcelona a Miami

Gracias a todo el patrimonio que ha podido acumular durante su dilatada trayectoria profesional, y a sus negocios fuera de los terrenos de juego, Leo Messi es el propietario de cuatro mansiones de lujo. Pero hay una en especial que es la preferida del actual futbolista del Inter de Miami, y también de su mujer, Antonella Roccuzzo. Y es la que se encuentra en Castelldefels, donde estuvieron residiendo durante prácticamente toda su vida, antes de que en 2021 se tuvieran que marchar, en contra de su voluntad.

Porque, en ese momento, el Barça no podía afrontar la renovación de su contrato, y esto provocó que se tuvieran que mudar, para vivir una nueva experiencia en París. Una etapa que tan solo duró un par de años, y de la cual no guardan un buen recuerdo, precisamente. El jugador de 39 años nunca se adaptó al Paris Saint-Germain, donde no se puede decir que triunfara, y junto a su familia tampoco estuvieron cómodos en la capital de Francia, donde la cultura era muy diferente, y no hablaban el idioma.

De hecho, no conservan ninguna propiedad en el país galo, al cual no tienen intención de regresar. En cambio, sí que tienen en España, en Argentina, país de nacimiento de ambos y el cual visitan varias veces al año, en especial, cuando finalizan las temporadas, y en Estados Unidos, su residencia actual. Allí también se encuentran muy cómodos, debido al clima de Miami, donde hay muchos hispano hablantes, una cosa que facilitó su adaptación.

Esto explica el motivo por el cual Messi renovó su contrato hace unos meses, y planea finalizar su carrera en el Inter de Miami, donde todavía comparte vestuario con Luis Suárez, su ínitmo amigo, después de las retiradas de Jordi Alba y de Sergio Busquets. Pero nunca desaprovechan la oportunidad de viajar a la ciudad condal cuando pueden, para residir de nuevo en la mansión de 10.000 metros cuadrado que conservan en Bellamar.

Cuenta con todos los lujos necesarios para no tener que salir de allí durante varios días, y con un exterior que parece digno de un hotel cinco estrellas. Piscina olímpica, zonas de descanso, pistas de pádel y de baloncesto, gimnasio, áreas infantiles, campo de fútbol privado…

Una obra de arte arquitectónica, que nunca se han planteado poner a la venta, aunque ya no vivan allí habitualmente.