Laura Escanes ha cambiado mucho su manera de relacionarse con las redes sociales desde que empezó a compartir prácticamente todos los detalles de su vida. Durante años, su trabajo estuvo muy ligado a enseñar viajes, relaciones, rutinas y momentos familiares, pero con el crecimiento de su hija Roma ha ido estableciendo límites mucho más claros a la hora de proteger su entorno. La influencer reconoce que ahora necesita proteger no solo su intimidad, sino también la de una niña que empieza a tener una vida propia.
"Antes lo compartía todo; ahora tengo que protegerme y protegerla a ella" resume una evolución que Escanes ha explicado en distintas entrevistas. Ya no muestra con la misma frecuencia cuándo está con su hija, qué hacen juntas o cómo organizan su día a día. Esa decisión le ha dado más tranquilidad y le permite separar mejor la persona pública de una parte de su vida que quiere conservar fuera de la exposición constante.
Roma ha cambiado su manera de entender las redes
La maternidad también ha hecho que determinadas críticas le afecten de otra forma. Escanes ha reconocido que los comentarios sobre ella pueden incomodarla, pero que le preocupa mucho más lo que se diga sobre su hija o sobre su manera de ejercer como madre. Incluso ha admitido que piensa en lo que Roma podrá leer en el futuro sobre su familia.

Esa preocupación se hizo especialmente evidente durante etapas de gran presión mediática. Tras su separación de Risto Mejide, explicó que evitaba salir con su hija cuando había fotógrafos esperando porque no quería que la niña normalizara que las siguieran o fotografiaran constantemente. Para Escanes, protegerla empezó a significar también controlar aquello que ella misma decidía hacer público.
Hay una parte de su vida que ya no quiere enseñar
Escanes no ha abandonado las redes ni pretende hacerlo. Continúa compartiendo contenidos personales y profesionales, pero ha aprendido que mostrar una vida cercana no obliga a enseñarlo todo. Hoy diferencia mucho más entre aquello que forma parte de su trabajo y lo que pertenece únicamente a su entorno privado. La gran diferencia está en que Roma va creciendo y empieza a construir sus propios recuerdos, relaciones e identidad. Escanes considera que esa parte no le corresponde exponerla constantemente.
Por eso, lo que antes era espontaneidad absoluta se ha convertido en selección. No porque quiera parecer más distante, sino porque ha entendido que determinadas imágenes y momentos dejan de pertenecerle exclusivamente cuando aparece su hija.