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Lamine Yamal siempre ha presumido de sus humildes orígenes, que no le impidieron su sueño de llegar a ser futbolista profesional. Y no solo consiguió debutar con el primer equipo del Barça con 15 años, sino que ahora, con 19, ya es una de las grandes estrellas y también uno de los capitanes. Pero para llegar a donde está actualmente, tanto él como su familia tuvieron que hacer un sacrificio enorme, que por suerte acabó teniendo la recompensa que esperaban.

Un momento muy delicado fue la separación de sus padres, cuando tan solo tenía tres años, que le obligó a mudarse con su madre de Mataró a Granollers. Y, posteriormente, ya con 12 años, entró a vivir en la Masía, donde se quedaba a dormir y estudiaba. Una decisión que fue muy acertada, ya que le permitía ahorrarse los viajes que hacía para ir a entrenar, y que también fue un alivio económico para sus padres, que no vivían un buen momento en este aspecto.

Lamine Yamal y Sheila Ebana

Aunque no fue fácil para el futbolista hispano-marroquí. Porque como sucede con muchos niños, separarse tan joven de sus padres y marcharse a vivir solo provocó que pasara muchas noches sin dormir. Por suerte, hay un objeto que le ayudaba a recordarlos siempre, y a sentirlos cerca, independientemente de los kilómetros de separación que había entre ellos. Se trata de una bufanda, que tenía los colores de su padre, de su madre y de su perro.

“Mi madre me regaló una bufanda cuando era pequeño. ¡Ya no la tengo, porque me la cogió porque decía que siempre la llevaba! Era una bufanda donde se habían enganchado todos los olores: de mi madre, de mi padre, de mi perro... Dormía, me lo llevaba a clase, a los partidos...”, explicó Lamine en una entrevista a GQ. Al final, se acabó acostumbrando, y todos los sacrificios que hizo cuando era tan pequeño le hicieron valorar más los éxitos que ha conseguido ahora.

En el Barça también celebran la decisión de acoger a Yamal en la residencia, aunque no es un procedimiento habitual con futbolistas que viven cerca. Porque esto permitía tener un control más cercano de sus estudios, de su alimentación y de su crecimiento personal. Y le ayudó a madurar mucho más pronto, y a estar preparado para destacar en el primer equipo cuando era un adolescente.