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Para Lamine Yamal, el mejor momento de su vida no fue cuando ganó el Mundial o la Eurocopa con la selección española. Tampoco cuando levantó sus primeros títulos con la camiseta del Barça. Y es que, para el extremo de 19 años, el día que guarda con más cariño fue cuando le pudo comprar a su madre una casa en una de las zonas más exclusivas de Barcelona. Fue la mejor manera de agradecerle todo lo que había hecho por él desde que era un niño.

Y es que el ‘10’ siempre ha aprovechado cualquier oportunidad para dejar claro que es la persona más importante de su vida, y que, sin su madre, Sheila Ebana, es imposible que hubiera podido llegar a tener el éxito del que presume ahora. Se sacrificó e hizo todo lo necesario para que a su hijo no le faltara de nada, y que pudiera tener una infancia normal, a pesar de las dificultades económicas que se encontraron desde muy jóvenes.

La suerte estuvo de su lado, y tan solo un tiempo después, fichó por el conjunto azulgrana, donde ya es una estrella mundial consagrada, a pesar de su juventud, 19 años. Y percibe un salario increíblemente elevado en el Spotify Camp Nou, que, junto a sus ingresos por publicidad, provocaron que pudiera permitirse el lujo de comprarle una increíble vivienda a su madre. De hecho, le dejó escoger la zona que más le gustaba, como explicó en el podcast ‘Resonancia del Corazón’, presentado por José Ramón de la Morena.

“Le pregunté a mi madre qué zona quería y eligió ella misma la casa. Tiene todo lo que podría desear. Para mí, ella es mi reina; es lo que más amo. Yo venía de estar en un piso donde la cocina y la habitación estaban en el mismo sitio. Veo a mi madre feliz, veo que mi hermano puede tener la infancia que yo hubiera deseado, y eso es lo que más me hace feliz. Me hubiera gustado estudiar una carrera, pero no estoy hecho para eso. Les dije a mis padres: ‘si dependéis de que yo trabaje estamos fastidiados. Pero, si me meto a futbolista, tranquilos porque voy a ser el mejor’”, explicó Lamine.

Lamine, un ejemplo de madurez

Pese a todas las críticas que pueda recibir Lamine, algunas justificadas, no se puede discutir que es todo un ejemplo de madurez. Porque a veces olvidamos que todavía es un niño de 19 años, aunque ya lleve mucho tiempo en el foco mediático.