Judit Mascó, sobre sus hijas y la humildad: “Compran ropa en Humana y a mí me encanta”

Judit Mascó ha pasado buena parte de su vida rodeada de grandes firmas, sesiones de moda y prendas inaccesibles para la mayoría, pero en casa ha intentado que esa realidad profesional no condicionara la educación de sus cuatro hijas. La modelo explicó en Zona Franca, de 3Cat, que ellas compran ropa de segunda mano en Humana y que, lejos de incomodarla, es algo que le encanta. Para Mascó, esa naturalidad demuestra que han crecido sin asociar necesariamente vestir bien con gastar mucho dinero.

“Mis hijas compran ropa en Humana y a mí me encanta”, aseguró. La frase resulta especialmente significativa viniendo de alguien que ha trabajado con algunas de las marcas más importantes del mundo. En lugar de educarlas para perseguir firmas o estrenar constantemente, Mascó valora que hayan desarrollado su propio estilo y que busquen prendas en mercadillos y tiendas de segunda mano.

Crecer rodeadas de moda no las convirtió en obsesionadas por las marcas

Mascó ha contado que sus hijas también rebuscan ocasionalmente en su armario, especialmente cuando necesitan algo especial. Algunas prendas que ella conserva desde hace décadas ahora les parecen “vintage”, pero no viven pendientes de utilizar la ropa de su madre ni de reproducir su estilo. Cada una ha construido una forma propia de vestir.

Judit Mascó amb la seva filla Paula   Instagram
Judit Mascó amb la seva filla Paula Instagram

Ese comportamiento conecta con los valores que la modelo dice haber aprendido de sus propios padres. Mascó ha explicado que en su casa se vivía con naturalidad la solidaridad y la idea de ser consciente de los privilegios propios. Sus padres, que eran maestros, dedicaban parte de su tiempo al voluntariado y ella considera que determinados valores se transmiten mejor mediante el ejemplo que mediante discursos.

La humildad se aprende viendo cómo viven los padres

Con sus hijas ha intentado aplicar la misma lógica. No habla tanto de “inculcar” humildad como de vivir de una manera que haga normal reutilizar, compartir o no dar una importancia excesiva a las marcas. Que compren ropa de segunda mano se convierte así en una pequeña muestra cotidiana de esa educación.

La paradoja es evidente: una de las modelos españolas más reconocidas internacionalmente celebra que sus hijas encuentren ropa en Humana o en un mercadillo. Para Mascó, precisamente ahí está lo importante. Haber crecido rodeadas de moda no significa que tengan que medir el valor de una prenda por su etiqueta ni que necesiten estrenar constantemente. Lo que más le gusta es comprobar que pueden disfrutar de la ropa sin convertir el lujo en una necesidad.