Juanma Lorente, abogado, sobre grabar a tu jefe: “No tienes que avisar a nadie de que estás grabando”

Grabar una conversación con tu jefe puede parecer algo ilegal o incluso peligroso, pero Juanma Lorente, abogado laboralista, recuerda que en España hay situaciones en las que un trabajador puede hacerlo sin avisar. La clave está en participar directamente en esa conversación. “No tienes que avisar a nadie de que estás grabando. Puede ser secreto”, explica cuando recomienda documentar reuniones delicadas o conversaciones laborales especialmente importantes.

Lorente insiste en que no se trata de grabar cualquier cosa ni de instalar dispositivos para escuchar conversaciones ajenas. Su consejo se refiere a situaciones en las que el propio trabajador forma parte del diálogo. Puede ser una reunión sobre un posible despido, una conversación con un superior o un encuentro en un contexto de conflicto laboral. En esos casos, conservar un registro puede resultar útil si después existe una discusión sobre lo que realmente se dijo.

Puedes grabar si tú formas parte de la conversación

Ese matiz es fundamental. No sería lo mismo dejar un móvil escondido en un despacho para captar conversaciones de terceros que grabar una reunión en la que estás presente y participas. Lorente resume esa diferencia de manera muy directa: “Con que tú participes en la conversación, es totalmente legal”.

Imagen de una reunión de un consejo de administración | Freepik
Imagen de una reunión de un consejo de administración | Freepik

El abogado recomienda especialmente hacerlo cuando la situación en el trabajo está tensa o existe alguna sospecha de que una conversación puede acabar teniendo consecuencias. Muchas veces, explica, los trabajadores descubren después que una frase, una amenaza o una explicación verbal habría sido importante documentarla.

La empresa también tiene límites para grabarte

Lorente recuerda además que las reglas no son exactamente iguales cuando quien graba es la empresa. Un empleador puede instalar sistemas de videovigilancia para controlar la actividad laboral, pero debe hacerlo respetando requisitos de información, proporcionalidad y protección de datos. Tampoco puede colocar cámaras en espacios como vestuarios o aseos.

La recomendación, por tanto, no es grabarlo todo indiscriminadamente. El objetivo es protegerse en conversaciones relevantes en las que uno mismo participa y conservar una prueba de lo ocurrido. Y ahí está el detalle que suele sorprender a muchos trabajadores: no siempre es necesario sacar el móvil y anunciar que la reunión está siendo grabada. Si formas parte de la conversación, Lorente sostiene que puedes hacerlo sin avisar y utilizar ese registro posteriormente si surge un conflicto laboral.