Sacarse el carné de conducir en España puede ser un proceso más complicado de lo que muchos imaginan. No se trata únicamente de llegar al día del examen y confiar en la suerte: tanto la prueba teórica como la práctica requieren preparación, atención al detalle y, sobre todo, saber cómo interpretar bien las preguntas y señales. En este contexto, José Carlos, instructor de autoescuela, lanza una advertencia clara para los aspirantes: “Si ves ciertas palabras, sospecha”. Con esa frase, quiere poner sobre aviso a quienes se enfrentan al examen, porque algunas formulaciones suelen ser trampas que confunden a los candidatos si no se preparan con cuidado (como él explica en su vídeo de almagro_autoescuela).
Particularidades y dificultades del examen de conducir
En España, obtener el permiso de conducir implica superar dos fases:
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El examen teórico, basado en un test tipo test de 30 preguntas en el que solo se pueden fallar tres para aprobar.
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El examen práctico, en el que se evalúa la conducción real en tráfico abierto.
La parte teórica sigue siendo un reto para muchos aspirantes. Según datos recientes de la Dirección General de Tráfico (DGT), aproximadamente la mitad de los candidatos suspenden el examen teórico, lo que indica que no basta con memorizar respuestas, sino que hay que comprender bien las señales, normas y conceptos de seguridad vial.
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Una de las razones por las que tantos suspensos se producen es la formulación de las preguntas: a menudo contienen términos específicos o combinaciones que pueden engañar si no se presta atención a cada palabra. Por ejemplo, frases con doble negación, opciones que parecen correctas, pero no lo son del todo, o palabras clave como “siempre”, “nunca”, u “obligatoriamente” pueden cambiar completamente el sentido de una respuesta. José Carlos recomienda que ante estas palabras, el aspirante lea con mucha calma cada opción, porque suelen ser precisamente las que más confunden a quienes se limitan a memorizar sin entender la lógica de las normas.
El examen práctico, por su parte, exige control del vehículo, observación del entorno, aplicación de prioridades de paso, uso correcto de los espejos y señales, y una conducción calmada bajo presión. El nerviosismo o un descuido en maniobras sencillas pueden traducirse en suspensos incluso si se domina la teoría.
Medias de aprobados y claves para pasar
Las estadísticas de los últimos años muestran que solo alrededor del 50 % de los aspirantes aprueba la teórica en el primer intento, una cifra que ha ido bajando con el tiempo. Esto no significa que el examen sea “más difícil”, sino que muchos candidatos no se preparan de forma adecuada, confiando en plataformas digitales o el autoestudio sin apoyo profesional.
Para aumentar las posibilidades de éxito es fundamental:
Estudiar los manuales oficiales de la DGT.
Practicar tests actualizados con preguntas reales y simuladas.
Asistir a clases presenciales o guiadas, donde se explica el contexto de cada norma y señal.
Leer cada pregunta con atención, especialmente si incluye palabras que puedan cambiar su significado lógico —tal y como advierte José Carlos en su vídeo—.

En resumen, enfrentarse al examen de conducir requiere más que esfuerzo: necesita comprensión, paciencia y conocer las trampas lingüísticas comunes. Si sabes identificar las palabras que suelen confundir, estarás más preparado para aprobar y conducir con seguridad.