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Jorge Lorenzo siempre ha admitido que su padre es la persona más importante de su vida. Es cierto que su relación no ha sido la mejor, y que tuvieron fuertes discusiones en el pasado, llegando a estar durante muchos años sin hablarse. Pero el balear reconoce que, gracias a él, pudo cumplir su sueño de convertirse en campeón de MotoGP, ya que cree que no lo hubiera logrado sin los exigentes entrenamientos y sin las estrictas conversaciones de su progenitor, Chicho.

Fue quien le enseñó a ir en moto, y quien le trasladó su pasión por las dos ruedas, dedicando todas sus tardes a entrenar juntos en los parkings. No fue fácil, ya que, en ese momento, en su ciudad natal, Palma de Mallorca, no había la infraestructura que existe hoy en día para poder entrenar con la moto. Y tampoco tenían los recursos necesarios para poder comprarse una moto de lujo, motivo por el cual tuvieron que recurrir al ingenio.

Jorge Lorenzo 

Y fue su padre quien, gracias a sus conocimientos, le fabricó una moto, con la cual empezó a competir, siendo todavía un niño de tres años. “Mi padre me la fabricó, no teníamos dinero para comparar una, la hizo con piezas viejas”, aseguró el ‘99’ durante su paso por el programa ‘Mi casa es la tuya’, presentado por Bertín Osborne. El resto es historia, ya que fue ascendiendo hasta convertirse en una de las grandes promesas del motociclismo, y debutar en el Mundial con 15 años.

Ganó una increíble cantidad de carreras, cinco campeonatos, tres en la categoría reina y dos en 250 cc, y pasó por los tres equipos más poderosos, Ducati, Honda y Yamaha, antes de retirarse definitivamente en 2019. Los problemas con su padre siempre acompañaron a Lorenzo, pero desde hace tiempo parecen estar solucionados, y Jorge ahora ha seguido su ejemplo, convirtiéndose en entrenador, y trabajando junto a pilotos como Maverick Viñales, con quien hizo la pretemporada.

El legado de Lorenzo en Mallorca

Lorenzo es, junto a Rafa Nadal, el deportista más importante nacido en la isla de Mallorca. Y gracias a sus éxitos, consiguió que su isla natal fabricara circuitos, y mejorara las infraestructuras, para impulsar la llegada de nuevos talentos del motociclismo.

Y no es casualidad que, durante los últimos años, hayan aparecido pilotos como Izan Guevara, Augusto Fernández o Joan Mir, que también han ganado campeonatos del Mundo.