Joan Roca y su infancia: “Con 10 años, mi madre mandó hacer una chaquetilla de cocinero, no había disfraces”

Joan Roca guarda un recuerdo muy concreto de su infancia que explica hasta qué punto la cocina estuvo presente en su vida desde pequeño. Mucho antes de convertirse en uno de los grandes nombres de la gastronomía, ya pasaba horas entre fogones, aromas y preparaciones familiares. “Con 10 años, mi madre mandó hacer una chaquetilla de cocinero, porque entonces no había disfraces como ahora”, ha recordado.

Aquella chaquetilla no era simplemente un juego. Roca se sentía cómodo en la cocina y disfrutaba del ambiente que se generaba cada tarde después del colegio. Recuerda especialmente los aromas de los sofritos, que cambiaban según lo que se estuviera preparando, y cómo poco a poco empezó a participar en tareas reales en lugar de limitarse a observar.

De ayudar con las picadas a cocinar su primer plato completo

Cuando volvía de la escuela, la cocina familiar ya estaba en marcha. Joan ayudaba preparando bases y picadas que después se utilizarían en distintos guisos. Eran tareas aparentemente sencillas, pero le permitían entender desde muy joven cómo se construye el sabor de un plato antes incluso de llegar a la cocción principal.

Germans Jordi, Joan i Josep Roca (1)
Germans Jordi, Joan i Josep Roca (1)

Ese contacto diario hizo que la cocina se convirtiera en algo completamente natural para él. No la veía como una actividad extraordinaria, sino como una parte más de la vida familiar. Poco a poco fue ganando autonomía hasta que llegó el momento de preparar un plato entero por su cuenta.

Un arroz a la cazuela fue su primera gran prueba

El primer plato que cocinó de principio a fin fue un arroz a la cazuela. Tenía alrededor de 10 años y aquel momento quedó grabado en su memoria. No solo porque consiguió preparar una receta completa, sino porque simbolizaba el paso de ayudar en pequeñas elaboraciones a asumir toda la responsabilidad del plato. Su madre entendió pronto hasta qué punto disfrutaba cocinando y decidió mandarle hacer aquella pequeña chaquetilla. En aquella época no era habitual encontrar disfraces infantiles de chef ni ropa de cocina pensada para niños, así que tuvo que encargarse expresamente.

Décadas después, Joan Roca todavía conserva esa chaquetilla. Es un objeto sencillo, pero resume una historia que empezó mucho antes de los restaurantes, los reconocimientos y la alta cocina. Antes de todo eso hubo un niño de 10 años preparando picadas después del colegio, oliendo sofritos diferentes cada tarde y descubriendo que aquel lugar era exactamente donde quería estar.