Joan Garcia no elige Ibiza: su refugio es este municipio catalán de 7.000 habitantes

Ibiza es el destino recurrente de todos los jugadores que buscan desconectar y disfrutar sus vacaciones en verano. De hecho, muchos de ellos tienen residencias y mansiones multimillonarias allí, y es habitual ver a varios futbolistas juntos, en las mejores discotecas. Pero no es el caso de Joan Garcia, quien opta por un perfil mucho más discreto, y se decanta por alejarse de los focos y de las cámaras, para refugiarse en un municipio catalán.

Más concretamente, en Sallent de Llobregat, donde nació y se crió, y donde todavía conserva a sus familiares y amigos más cercanos. Allí encuentra la tranquilidad que tanto busca, en un pueblo de tan solo 7.000 habitantes, donde descubrió el fútbol, y dio sus primeros pasos, antes de dar el salto a las mejores canteras de Catalunya. Es un municipio que combina naturaleza, industria e historia, y que le permite olvidarse de sus responsabilidades deportivas.

Sallent
Sallent

Jugando en el equipo de su pueblo, el Sallent, le descubrieron los ojeadores del Badalona, siendo todavía un niño. Esto le obligó a tener que renunciar a muchas cosas, como las tardes con sus amigos, para dedicarse al 100% al fútbol, persiguiendo su sueño de poder llegar a la élite. Una oportunidad que le llegó después de que la Damm lo firmara, desde donde dio el salto a las categorías inferiores del RCD Espanyol. Y el resto ya es historia.

Después de varias temporadas en el equipo ‘periquito’, el Barça lo firmó hace poco más de un año, y no necesitó de mucho tiempo para ganarse la confianza de Hans-Dieter Flick, quitándole el puesto a Marc-André ter Stegen, el capitán del primer equipo. Y sus increíbles actuaciones le permitieron entrar en la convocatoria de Luis de la Fuente por primera vez, debutando con la selección española, y poco tiempo después, ganando el Mundial.

Joan Garcia ya está totalmente consolidado como una de las principales estrellas en el Spotify Camp Nou, pero no olvida sus raíces. Y esto le lleva a visitar Sallent de Llobregat siempre que tiene la oportunidad, donde los vecinos le describen como una persona “normal, tranquila, cercana y humilde”.