Jesús González, cerrajero, sobre la cerradura al mudarse: “No sabes cuántas copias existen ni quién las tiene”

Mudarse a una vivienda nueva suele implicar revisar muebles, suministros, electrodomésticos y hasta pequeñas reparaciones, pero hay un elemento que Jesús González considera prioritario desde el primer día: la cerradura de entrada. El cerrajero recomienda cambiar, como mínimo, el bombín nada más instalarse. “No sabes cuántas copias existen ni quién las tiene”, advierte sobre unas llaves que pueden haber pasado por muchas manos antes de llegar al nuevo propietario o inquilino.

El consejo sirve tanto para una vivienda comprada como para una de alquiler. Aunque el anterior propietario entregue todos los juegos que conserva, resulta imposible saber con certeza si en algún momento se hicieron duplicados para familiares, antiguos inquilinos, trabajadores, vecinos o cualquier otra persona. Precisamente por eso, González plantea el cambio como una medida preventiva y no como una reacción después de sufrir un problema.

Cambiar el bombín puede ser suficiente

No siempre hace falta sustituir toda la cerradura. En muchos sistemas basta con cambiar el bombín, es decir, la pieza en la que introducimos la llave. De este modo, las llaves anteriores dejan de funcionar y el nuevo residente pasa a controlar los juegos que existen desde ese momento.

Un operario arreglando una cerradura en un domicilio.
Un operario arreglando una cerradura en un domicilio.

González insiste especialmente en una circunstancia: si alguien entra en casa utilizando una llave válida, puede no dejar señales visibles de haber forzado la puerta. Eso complica mucho más reconstruir después qué ha ocurrido, precisamente porque exteriormente la cerradura puede permanecer intacta.

Perder las llaves plantea prácticamente el mismo problema

El razonamiento es parecido cuando perdemos un juego de llaves o nos lo roban. Aunque no sepamos quién las ha encontrado ni si pueden relacionarse fácilmente con nuestra dirección, el cerrajero considera prudente valorar el cambio del bombín. Cuando las llaves desaparecen, dejamos de saber quién puede tener acceso potencial a la vivienda.

González también recomienda revisar el nivel de seguridad del propio sistema. Según explica, muchas viviendas mantienen cerraduras antiguas que siguen funcionando correctamente, pero que han quedado desfasadas frente a técnicas actuales de apertura. El hecho de que una cerradura abra y cierre sin problemas no significa necesariamente que siga ofreciendo una protección adecuada.

Por eso, la mudanza puede ser un buen momento para pedir a un profesional que revise la puerta completa y determine si basta con sustituir el bombín o conviene actualizar algún otro elemento. La idea de González es sencilla: cuando estrenas vivienda, también deberías estrenar el control sobre sus llaves. Cambiar el bombín permite empezar sabiendo exactamente cuántas copias existen y, esta vez sí, quién tiene cada una.