Javier Medina tiene once pisos, cobra rentas de sus inquilinos y, cuando llega el momento de pagar su propia vivienda, también lo hace como arrendatario. El empresario explicó esta situación en La Mesa, el programa de Cristina Pardo en Antena 3. Su caso llama la atención por esa combinación: ha construido un patrimonio inmobiliario mientras mantiene separada la casa donde vive de las propiedades que explota.
Detrás de esas once viviendas hay una trayectoria empresarial y compras financiadas. Según relató, destinó los beneficios de su negocio a adquirir inmuebles e hipotecarse. Habló de pisos comprados por unos 45.000 euros y situó en alrededor de 80.000 euros el precio del más caro. Son las cantidades que él declara sobre sus adquisiciones, sin que eso permita equipararlas automáticamente al coste total de cada inversión.
Once pisos y una vivienda propia de alquiler
La particularidad de Medina está en el uso que da a sus propiedades. En lugar de reservar una para instalarse, asegura que las tiene alquiladas y él paga por residir en otra vivienda. Tener inmuebles y vivir de alquiler son decisiones compatibles: una se refiere a cómo organiza su patrimonio y la otra, a dónde establece su hogar. Su testimonio reúne ambas facetas en una misma economía familiar.

Los ingresos, además, conviven con gastos recurrentes. En su intervención televisiva, Medina situó las cuotas hipotecarias alrededor de los 2.000 euros mensuales y añadió más de 800 euros de otros gastos, sin contar determinados impuestos. También habló de contratar seguros para cubrir posibles impagos. Esas obligaciones explican por qué cobrar alquileres de once viviendas no equivale a disponer libremente de toda la cantidad que entra cada mes.
Las cuentas que hay detrás de las rentas
En otro desglose publicado en su canal de YouTube, detalló una previsión de unos 10.000 euros mensuales de ingresos por alquileres. Esa cifra incluía sus pisos y una explotación mediante subarrendamiento. El balance incorporaba cuotas, gastos inmobiliarios, compromisos tributarios y el presupuesto personal de su familia. Por tanto, tampoco correspondía íntegramente al rendimiento de las once propiedades.
Según ese mismo desglose, después de cubrir su presupuesto quedaban unos 1.000 euros mensuales de margen. La cifra aporta contexto a un patrimonio que resulta llamativo visto desde fuera. Medina presenta los alquileres como el sostén de su vida cotidiana, incluida la renta de su casa, pero sus cuentas muestran también deudas y obligaciones que debe atender cada mes.