Muchas cocinas nuevas parecen perfectas sobre el plano, pero empiezan a fallar en cuanto se utilizan de verdad. Los interioristas señalan un error cada vez más habitual: diseñar pensando únicamente en los grandes electrodomésticos y olvidar todo lo que termina acumulándose sobre la encimera. Cafetera, tostadora, freidora de aire, robot de cocina, hervidor o batidora necesitan espacio, enchufes y una ubicación lógica.
Y es que una cocina puede tener muebles modernos, una isla espectacular y acabados de calidad, pero resultar incómoda si cada mañana hay que mover varios aparatos para preparar el desayuno. El problema no es solo estético. Los pequeños electrodomésticos ocupan superficie de trabajo, generan cables, necesitan ventilación y, en algunos casos, pesan demasiado para guardarlos y sacarlos continuamente.
La encimera desaparece antes de empezar a cocinar
La realidad es que muchos proyectos calculan correctamente el espacio para el frigorífico, el horno o el lavavajillas, pero dejan una encimera limpia que solo funciona mientras está vacía. Cuando llegan los aparatos de uso diario, la superficie disponible se reduce y cocinar se vuelve mucho más incómodo.

De este modo, la cafetera termina junto al fregadero, la freidora de aire bloquea una esquina y el robot de cocina ocupa la zona donde deberían prepararse los alimentos. Si además faltan enchufes, aparecen regletas, alargadores y cables cruzando la encimera, algo poco práctico y visualmente desordenado. Por eso los interioristas recomiendan decidir antes de la reforma qué aparatos se utilizarán cada día y cuáles pueden permanecer guardados.
Los armarios también deben tener enchufes
Una de las soluciones que gana terreno es crear zonas específicas para estos aparatos. Los llamados armarios de desayuno permiten guardar la cafetera, el tostador y otros utensilios detrás de puertas que se abren por completo. Así pueden utilizarse sin moverlos y desaparecer visualmente cuando no hacen falta. También se incorporan enchufes dentro de armarios, columnas o pequeños rincones ventilados. Sin embargo, cada instalación debe adaptarse a las necesidades de seguridad y ventilación del aparato. Una freidora de aire, por ejemplo, necesita espacio libre y no debería funcionar dentro de un mueble cerrado.
Así pues, una cocina moderna no debe diseñarse solo para verse bien en una fotografía. Tiene que anticipar dónde estarán los electrodomésticos que realmente se usan. Pensar en ellos desde el principio permite conservar encimera, evitar cables y conseguir que la cocina siga siendo cómoda después de estrenarla.